PUEBLOS ORIGINARIOS, ABISMALIDAD Y DESAFÍOS AL Y DESDE EL PLURALISMO JURÍDICO: UNA APUESTA MÁS ALLÁ DE LA LÓGICA DEL “DERECHO PERMITIDO”
José Ricardo Robles Zamarripa
LOS DERECHOS HUMANOS INTERCULTURALES: EL RETO DEL DERECHO MODERNO
Claudia A. Mendoza Antúnez
SUBJETIVIDADE JURÍDICA E FEMINISMO: UM ENCONTRO ENTRE EVGUIÉNI PACHUKANIS E ROSWITHA SCHOLZ
Taylisi de Souza Corrêa Leite
*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Texto enviado a OtherNews por el autor, el 21.02.23
Traducción de Bryan Vargas Reyes
Cada pueblo caminaba por las calles de Europa con una pequeña antorcha en la mano; y ahora, he aquí el fuego. (Jean Jaurès, 25 de julio de 1914, seis días antes de ser asesinado por un fanático militarista)
Los intelectuales no tienen el monopolio de la cultura, de los valores o de la verdad, y mucho menos el monopolio de aquello que debería ser entendido por cualquiera de estos «dominios del espíritu», como se decía antiguamente. Tampoco pueden renunciar a denunciar lo que, en su opinión, consideran ser destructivo de la cultura, de los valores y de la verdad, especialmente cuando esta destrucción supuestamente ocurre en nombre de la cultura, los valores y la verdad. Los intelectuales no pueden dejar de saludar al sol antes de que nazca el día, pero tampoco pueden evitar advertir que muchas nubes pueden nublar el cielo antes de que caiga la noche e impedir que se disfrute la claridad del día.
En Europa estamos asistiendo al alarmante (re)surgimiento de dos realidades destructivas de los «dominios del espíritu»: la destrucción de la democracia, con el crecimiento de las fuerzas políticas de extrema derecha; y la destrucción de la paz con la naturalización de la guerra. Cualquiera de estas destrucciones está legitimada por los valores que pretende destruir: la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia y la apología de la guerra en nombre de la paz. Todo esto es posible porque la iniciativa política y la presencia mediática están siendo entregadas a las fuerzas belicistas y a las fuerzas conservadoras de derecha o extrema derecha. Las medidas de protección social para que la población sienta en el presupuesto y en la convivencia que la democracia es mejor que la dictadura son cada vez más escasas debido a los costos de la guerra en Ucrania y al hecho de que las sanciones económicas en contra del “enemigo”, que supuestamente debían causar daño al enemigo, están, de hecho, causando daño a los pueblos europeos cuyos gobiernos se aliaron con Estados Unidos.
La destrucción de la paz y la democracia se debe generalmente a la constitución desigual y paralela de dos círculos de libertades autorizadas, es decir, las libertades de expresión y acción aceptadas por los medios de comunicación y el poder político. El círculo de libertades autorizadas para posiciones progresistas que defienden la paz y la democracia disminuye cada vez más, mientras que el círculo de libertades autorizadas para posiciones conservadoras que hacen apología de la guerra y la polarización fascista sigue creciendo. Los comentaristas progresistas están cada vez más ausentes de los grandes medios de comunicación, mientras que los conservadores dejan pasar semanalmente páginas enteras cargadas de una mediocridad espantosa. Veamos los principales síntomas de este vasto proceso en curso.
1. La guerra de información sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania se ha desarrollado hasta ahora de tal manera que incluso los comentaristas con cierto sentido común conservador se someten a ella con repugnante sumisión. Un ejemplo entre muchos de los medios corporativos europeos: en el comentario semanal de un canal de televisión portugués (SIC, 29 de enero de 2023), un conocido comentarista, generalmente una persona de buen criterio dentro del campo conservador, dijo más o menos esto: «Ucrania tiene que ganar la guerra porque si no gana, Rusia invadirá otros países de Europa». Más o menos lo mismo que los televidentes estadounidenses escuchan todos los días de la mano de Rachel Maddow en el canal de televisión MSNBC. ¿De dónde viene este absurdo sino del consumo excesivo de desinformación? ¿Se les habrá olvidado que la Rusia postsoviética quería unirse a la OTAN y a la UE y fue rechazada, y que la expansión de la OTAN en las fronteras de Rusia, en contra de lo que le fue prometido a Gorbachov, podría ser una preocupación defensiva legítima por parte de Rusia, incluso si es ilegal invadir Ucrania, como condené desde primera hora? ¿No sabrán que fueron Estados Unidos y Reino Unido quienes boicotearon las primeras negociaciones de paz poco después de la guerra haber comenzado? Y si, por hipótesis, Zelensky quisiera abrir negociaciones con Putin, ¿creen que solo lo detendría la extrema derecha ucraniana? ¿Estados Unidos o Reino Unido lo permitirían? ¿No han pensado los comentaristas ni por un momento que una potencia nuclear enfrentada a la eventualidad de la derrota en la guerra convencional puede recurrir a las armas nucleares, y que esto puede causar una catástrofe nuclear? ¿Y no se dan cuenta de que en la guerra de Ucrania se explotan dos nacionalismos (ucraniano y ruso) para someter a Europa a una dependencia total de Estados Unidos y detener la expansión de China, el país con el que Estados Unidos está realmente en guerra? ¿Que Ucrania es hoy la prefiguración de lo que Taiwán será mañana? Curiosamente, en este vértigo ventrílocuo de la propaganda, nunca se dan detalles sobre lo que significa la derrota de Rusia. ¿Conducirá al derrocamiento de Putin? ¿La balcanización de Rusia?
2. La ideología anticomunista que ha dominado el mundo occidental durante los últimos ochenta años está siendo reciclada para fomentar hasta la histeria el odio antirruso, a pesar de que se sabe que Putin es un líder autocrático, amigo de la derecha y de la extrema derecha europea. Se prohíben los artistas, músicos y deportistas rusos, y se eliminan los cursos sobre cultura y literatura rusas, tan europeas como la francesa. En la primera reunión internacional del club P.E.N. después de la Primera Guerra Mundial, celebrada en mayo de 1923, los escritores alemanes fueron prohibidos como parte de la estrategia de humillar la potencia vencida en el Tratado de Versalles de 1919. La única voz disidente fue la de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915. Él, que había escrito tanto contra la guerra, y específicamente contra los crímenes de guerra de los alemanes, tuvo el coraje de declarar, «en nombre del universalismo intelectual»: «No someto mis pensamientos a las fluctuaciones políticas y dementes de la política».
3. La democracia está siendo tan vaciada de contenido que puede ser defendida instrumentalmente por aquellos que la usan para destruirla, mientras que aquellos que sirven a la democracia para fortalecerla contra el fascismo son considerados izquierdistas radicales. Fue unánime el coro occidental para celebrar los eventos de la plaza Maidan de Kiev en 2014, donde comenzó la guerra de hoy. Aunque las banderas de las organizaciones nazis fueron claramente visibles en las protestas, a pesar de la furia popular dirigida contra un presidente elegido democráticamente, Víctor Yanukovych, a pesar de que las escuchas telefónicas revelaron que la neoconservadora estadounidense, Victoria Nuland, había indicado los nombres de aquellos que asumirían el poder en caso de una votación, incluida la de una ciudadana estadounidense, Natalie Jaresko, que más tarde sería nombrada nueva Ministra de Finanzas…de Ucrania, a pesar de todo esto, estos eventos, que fueron un golpe bien orquestado para ahuyentar a un presidente pro-russo y convertir a Ucrania en un protectorado estadounidense, se celebraron en todo Occidente con la vibrante victoria de la democracia. Nada de esto fue incluso tan absurdo como el hecho de que el diputado de la oposición venezolana, Juan Guaidó, se proclamara presidente interino de Venezuela en una plaza de Caracas en 2019, y eso fue suficiente para que Estados Unidos y muchos países de la UE lo reconocieran como tal. En diciembre de 2022, fue la propia oposición venezolana la que puso fin a dicha farsa.
4. La dualidad de criterios para juzgar lo que está sucediendo en el mundo asume proporciones aberrantes y se ejerce casi automáticamente para fortalecer a los apologistas de la guerra, estigmatizar a los partidos de izquierda y normalizar a los fascistas. Los ejemplos son tantos que cuesta seleccionarlos. Doy algunos de ellos. En Portugal, por ejemplo, el comportamiento ruidoso e insultante de los miembros del partido de extrema derecha Chega en el parlamento es muy similar al comportamiento de los parlamentarios del partido nazi en el Reichstag desde que ingresó en el Parlamento alemán a principios de la década de 1920. Hubo intentos de detenerlos, pero la iniciativa política les pertenecía y las condiciones económicas los favorecían. En mayo de 1933, estaban promoviendo la primera quema de libros en Berlín. ¿Cuánto tiempo esperarán los portugueses? El segundo ejemplo. Siguiendo una orientación derechista global muy patrocinada por las instituciones de contrainsurgencia de Estados Unidos, los gobiernos izquierdistas que no pueden ser derrocados por golpes suaves deben ser desgastados por acusaciones de corrupción. Forzarlos a lidiar con problemas de gobernabilidad y de crisis permanente para que no puedan gobernar estratégicamente. En Portugal, al parecer, solo hay corrupción en el Partido Socialista. Para los medios de comunicación conservadores hegemónicos, todos los ministros del gobierno socialista, hasta que se demuestre lo contrario, son considerados corruptos. No es difícil encontrar ejemplos similares en otros países.
En el plano internacional me refiero a dos ejemplos evidentes. Ahora está prácticamente establecido que la explosión de los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022 fue obra de Estados Unidos (como, por cierto, había prometido Joe Biden), con la eventual colaboración de aliados. Si fue o no fue su responsabilidad, deberá ser investigado sin demora por una comisión internacional independiente. Lo que parece claro es que la parte perjudicada, Rusia, no tenía ningún interés en destruir la infraestructura cuando le bastaría cerrar el grifo. El 8 de febrero de 2023, el respetado periodista estadounidense Seymour Hersh reveló con información concluyente que fue Estados Unidos quien planeó desde diciembre de 2021 la explosión de los gasoductos Nordstream 1 y Nordstream 2[1]. Si es así, estamos ante un delito grave que configura un acto de terrorismo de Estado. Debería ser de gran interés para Estados Unidos, el Estado que se afirma como un defensor de la democracia global, averiguar qué sucedió. ¿Era esta la única forma de obligar a Alemania a unirse a la guerra contra Rusia? ¿El sabotaje de los gasoductos pretendía acabar con la política de mayor autonomía energética para Europa en relación con EE. UU. iniciada por Willy Brandt? Con la energía cara y las empresas cerradas, ¿no fue esta una forma eficaz de detener el motor económico de la UE? ¿Quién se beneficia de ello? ¿Se incluyó en el cálculo el injusto sacrificio impuesto a las familias alemanas de pasar por un invierno sin un calor razonable? El más profundo silencio pesa sobre este acto terrorista.
El segundo ejemplo. La violencia de la ocupación colonial israelí sobre Palestina se intensifica. Desde principios de año, Israel ha matado a 35 palestinos; el 26 de enero asaltó el campamento de refugiados de Jenin en el West Bank y mató a otras 10 personas, incluidos 2 niños. Un día después, un joven palestino mató a siete personas fuera de la sinagoga de un asentamiento israelí en la sección oriental de Jerusalén, que fue ocupada ilegalmente por Israel. La violencia existe en ambos lados, pero la desproporción es brutal, y muchos actos de terrorismo por parte de Israel (a veces cometidos con impunidad por colonos o por militares en los denominados “checkpoints”) ni siquiera se denuncian. No hay enviados de los medios de comunicación occidentales para informar de lo que está sucediendo en los territorios ocupados, donde se produce la mayor violencia. No tenemos imágenes insoportables del sufrimiento y muerte en el lado palestino (a excepción de imágenes furtivas de teléfonos móviles). La comunidad internacional y el mundo árabe no dicen nada. A pesar de la inmensa desproporción de la violencia entre los dos lados de la guerra, no hay ningún movimiento para enviar armas para Palestina, contrario a lo que sí se está haciendo con Ucrania. ¿Por qué la resistencia de los ucranianos es justa y la de los palestinos no lo es? Europa, el continente donde tuvo lugar el holocausto judío, está en el origen remoto de los crímenes cometidos contra Palestina, pero hoy muestra una odiosa complicidad con Israel. La UE está trabajando arduamente para establecer un tribunal para juzgar los crímenes de guerra. Pero hipócritamente, solo los crímenes cometidos por Rusia. Como en los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial, los llamamientos al europeísmo (la paneuropea, como se llamaba entonces) son cada vez más llamamientos a la guerra cargados con una retórica para encubrir el sufrimiento injusto y la pérdida de bienestar que se está imponiendo a los pueblos europeos sin haber sido consultados sobre la necesidad o conveniencia de la guerra.
¿Por qué hay tanto silencio sobre todo esto?
Frente a todo esto, quizás el silencio más incomprensible sea el de los intelectuales. Incomprensible, porque los intelectuales afirman a cada paso tener una mayor clarividencia que la de los mortales comunes. Sabemos por experiencia histórica que, en los períodos inmediatamente anteriores al estallido de las guerras, todos los políticos dicen que están en contra de la guerra mientras contribuyen a ella. En estas condiciones el silencio es pura complicidad con los señores de la guerra. Contrariamente a lo sucedido a principios del siglo XX, no hay fuertes declaraciones de intelectuales reconocidos por la paz o por la «independencia de espíritu» y en defensa de la democracia. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, tres imperialismos estaban presentes: el ruso, el británico y el prusiano. No había duda para nadie de que el más agresivo era el imperialismo prusiano.
Curiosamente, en ese momento no se escuchó a grandes intelectuales alemanes manifestarse contra la guerra. El caso de Thomas Mann merece una reflexión. En noviembre de 1914, escribió un artículo en la Neue Rundschau[2] titulado Gedanken im Kriege (Pensamientos en tiempos de guerra) en el que defendía la guerra como un acto de Kultur (es decir, Alemania, como él mismo añadiría) contra la civilización. Para él, la Kultur era la sublimación de lo demoniaco (die Sublimierung des Damonischen) y estaba encima de la moral, de la razón y de la ciencia. Y concluía, “la ley es amiga de los débiles, quisiera nivelar el mundo, pero la guerra hace aparecer la fuerza” (Das Gesetz ist der Freund des Schwachen, mochte gern die Welt verflachen, aber der Krieg lasst die Kraft erscheinen)[3]. Según él, Kultur y militarismo eran hermanos. En 1919, publicó el libro Consideraciones de un apolítico[4] en donde defendería la política del Kaiser y afirmaba que la democracia era una idea antialemana. Felizmente para la humanidad, Thomas Mann cambió sus ideales y se transformó en uno de los grandes críticos del nazismo. Por el contrario, en el lado ruso, las voces críticas contra el imperialismo ruso, desde Kropotkine hasta Tolstoi, desde Dostoievski hasta Gorki, siempre han sido bien notorias.
Hay muchas preguntas que los intelectuales tienen la obligación de responder. ¿Por qué se habrán callado? ¿Seguirá habiendo intelectuales, o lo que queda es una pobre clericultura?
[2] Revista literaria alemana trimestral con sus más de 100 años de historia ininterrumpida, es una de las publicaciones culturales más antiguas de Europa.
[3] Citado por Romain Rolland Au-dessus de la mêlée. Paris, Paul Ollendorf, 1915, 59.
[4] Betrachtungen eines Unpolitischen, Berlim, S. Fischer Verlag
*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Texto enviado a OtherNews por el autor, el 21.02.23
Traducción de Bryan Vargas Reyes
Desde el principio condené enérgicamente la invasión de Ucrania por parte de Rusia, pero desde ese momento subrayé que ha habido una fuerte provocación estadounidense para que esto sucediera con el objetivo de debilitar a Rusia y detener a China. En la Guerra de Ucrania, el imperialismo estadounidense, el imperialismo ruso y el imperialismo chino se enfrentan. Estoy en contra de todo imperialismo y admito que en el futuro el imperialismo ruso o el imperialismo chino pueden ser los más peligrosos, pero no tengo ninguna duda de que en este momento el imperialismo más peligroso es el de Estados Unidos. Saca ventaja en dos áreas, la militar y la financiera. Nada de esto garantiza la longevidad de este imperialismo. De hecho, he argumentado que está en declive, pero la decadencia en sí misma puede ser uno de los factores que explica la mayor peligrosidad de hoy.
La dinámica del imperialismo estadounidense parece imparable, siempre alimentada por la creencia de que la destrucción que provoca o incita tendrá lugar lejos de sus fronteras protegidas por dos vastos océanos. Por lo tanto, tienen un desprecio casi genético por otros pueblos. Estados Unidos siempre dice que interviene por el bien de la democracia y solo deja destrucción y dictadura o caos tras su paso.
La última y quizás más extrema manifestación de esta ideología se puede leer en el último libro del neoconservador Robert Kagan (casado con la neoconservadora, Victoria Nuland, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos del gobierno del presidente Joe Biden), The Ghost at the Feast: America and the Collapse of World Order, 1900-1941 (Nueva York, Alfred Knopf, 2022). La idea central de este libro es que Estados Unidos es un país único en el mundo en su deseo de hacer a las personas más felices, más libres y ricas, luchando contra la corrupción y la tiranía dondequiera que existan. Son tan maravillosamente poderosos que habrían evitado la Segunda Guerra Mundial si hubieran intervenido militar y financieramente a tiempo para obligar a Alemania, Italia, Japón, Francia y Gran Bretaña a seguir el nuevo orden mundial dictado por Estados Unidos.
Todas las intervenciones estadounidenses en el extranjero han sido altruistas, por el bien de los pueblos intervenidos. Según Kagan, desde las primeras intervenciones militares en el extranjero —la guerra hispanoamericana de 1898 (con el propósito de dominar Cuba desde entonces hasta hoy), y la guerra filipino-estadounidense de 1899-1902 (contra la autodeterminación de Filipinas y que resultó en más de 200.000 muertos)— Estados Unidos siempre ha intervenido con fines altruistas y por el bien de los pueblos.
Este monumento a la hipocresía y el ocultamiento de verdades incómodas ni siquiera considera la trágica realidad de los pueblos indígenas y la población negra de Estados Unidos sometidos al exterminio y la discriminación más violentos en el momento de estas intervenciones supuestamente liberadoras en el extranjero. El registro histórico revela la crueldad de esta mistificación. Invariablemente, las intervenciones han sido dictadas por los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos, en los que, además, Estados Unidos no son una excepción. Por el contrario, este siempre ha sido el caso para todos los imperios (ver la invasión de Rusia por Napoleón y Hitler).
Los registros históricos muestran que la prevalencia de los intereses imperiales de Estados Unidos a menudo ha llevado a borrar las aspiraciones de autodeterminación, libertad y democracia y a apoyar a los dictadores sedientos de sangre que resultó en devastación y muerte, la Guerra del Plátano en Nicaragua (1912), el apoyo al dictador cubano Fulgencio Batista y la operación militar en Bahía Cochinos de 1961, el apoyo al golpe militar en Brasil en 1964 y la caída de Salvador Allende en Chile (1973); del golpe contra el presidente Mohammad Mossaddegh, democráticamente elegido de Irán, (1953) al golpe de Estado contra Jacobo Árbenz, también democráticamente elegido, de Guatemala (1954); de la invasión a Vietnam para poner fin a la amenaza comunista (1965) a la invasión de Afganistán (2001), supuestamente para defenderse de los terroristas (que no eran afganos) que atacaron las Torres Gemelas de Nueva York, después de haber apoyado en los veinte años anteriores a los muyahidines contra el gobierno comunista respaldado por la Unión Soviética; de la invasión de Irak en 2003 para eliminar a Saddam Hussein y sus armas de destrucción masiva (que no existían), a la intervención en Siria para defender a los rebeldes que eran en su mayoría (y son) islamistas radicales; de la intervención, a través de la OTAN, en los Balcanes sin autorización de la ONU (1995), a la destrucción de Libia (2011).
Siempre hubo «razones benevolentes» para estas intervenciones, que siempre tuvieron cómplices y aliados locales. ¿Qué quedará de la mártir Ucrania cuando termine la guerra (todas las guerras acaban algún día)? ¿En qué situación quedarán los otros países de Europa, especialmente Alemania y Francia, todavía dominados por la falsa idea de que el Plan Marshall fue la expresión de la filantropía desinteresada de Estados Unidos, a la que deben infinita gratitud y solidaridad incondicional? ¿Cómo quedará Rusia? ¿Qué equilibrio se puede hacer más allá de la muerte y la destrucción que la guerra siempre causa? ¿Por qué no hay un fuerte movimiento en Europa por una paz justa y duradera? Aunque la guerra se está librando en Europa, ¿están los europeos esperando que surja un movimiento contra la guerra en Estados Unidos para enlistarse en él con buena conciencia y sin riesgo de ser considerados amigos de Putin o comunistas?
Las Organizaciones Campesinas y Sociales abajo firmantes, manifestamos nuestroapoyo irrestrictoa la reforma estructural y participativa al Sistema Integral de Salud que adelanta el Gobierno del Presidente Gustavo Petro Urrego, liderada por la Ministra de Salud, Doctora Carolina Corcho.
Las poblaciones campesinas y rurales, especialmente de las zonas dispersas de la geografía nacional, somos quienes más nos hemos visto afectadas por problemas de acceso, disponibilidad, calidad y adecuación socio-cultural de los servicios de salud, en estas tres décadas de vigencia del modelo de salud instaurado por la Ley 100 de 1994. Este modelo ha hecho primar el carácter privatizador de la salud, convirtiéndola en una mercancía y debilitando su naturaleza como derecho fundamental y obligación política y jurídica a cargo del Estado.
Las organizaciones campesinas hemos denunciado a lo largo de este tiempo de vigencia del modelo de la Ley 100 de 1994, la crisis de financiación de la red pública hospitalaria en todas las regiones, y el deficiente funcionamiento de los centros y puestos de salud de la mayoría de los municipios del país, a causa de la falta de irrigación de recursos públicos y de la falta de pagos oportunos por parte de las Empresas Prestadoras de Salud, que no obstante se quedan con el 30% de los recursos estatales destinados al sistema de salud, en el proceso de intermediación financiera que hacen.
Manifestación clara de esta profunda crisis de la red pública de salud, es la intervención y reestructuración de alrededor de 15 hospitales en varias regiones del país[1], y la intervención administrativa para liquidación de 11 EPS[2] por problemas de solvencia financiera, corrupción y de pésimo funcionamiento, mientras que las poblaciones pobres y rurales siguen padeciendo los obstáculos de acceso a la asistencia en salud adecuada, oportuna y de calidad, sometidas además a los llamados itinerarios de la muerte de los pacientes.
El Informe de la Misión Rural (DNP: 2014), ya indicó las grandes brechas de satisfacción frente al derecho a la salud que afectan a las poblaciones de la ruralidad. Señaló que mientras que el 12.4% de los hogares de los municipios clasificados como “rural disperso” no tiene acceso a servicios de salud, menos del 5% de los hogares en las ciudades y aglomeraciones urbanas presentan esta privación[3] (DNP, 2014, p. 16). El informe evidenció que los departamentos con mayor nivel de población rural, cuentan con una heterogeneidad de sedes de servicios de salud, que no corresponden con la proporción de población en dichas zonas; así por ejemplo, mientras la proporción de población rural del país en 2014 era del 23%, los puntos de atención o sedes de prestadores de servicios de salud en estas zonas alcanzaron únicamente el 10% del total de la población rural (DNP, 2014, p. 23).
En el Plan Nacional de Salud Rural (2018), el Ministerio de Salud y Protección de Salud también visibilizó algunas brechas. En materia de salud sexual y reproductiva, las diferencias entre el campo y la ciudad son palpables, por ejemplo, el porcentaje de mujeres entre los 13 y 49 años con pareja que está usando algún método anticonceptivo moderno es menor en la zona rural que la urbana (73,6% vs 76,7%), y el porcentaje de mujeres que se han realizado citología alguna vez en la vida, indica que el 67,1% y 63,9% de las mujeres de la zona urbana y de la zona rural respectivamente se la realizan cada año.
Gran parte de las barreras de acceso a la salud que enfrentan los habitantes de la ruralidad están fuertemente asociadas al déficit de talento humano en salud en estas zonas. Para 2016 se observó una mayor densidad de profesionales de la salud en las zonas urbanas (102 por cada 10 mil habitantes), respecto a las zonas rurales (40,8 en área rural y 28,1 en área rural dispersa). En el caso de los médicos, por ejemplo, mientras la densidad estimada en la ciudad es de 31,9 por cada 10.000 habitantes, en el área rural y rural dispersa la densidad se estima en 13,2 y 8,8, respectivamente (Ibid., pg. 16).
Estas brechas y discriminaciones contra las poblaciones campesinas en relación con la salud se mantienen y son abiertamente inconstitucionales, por lo cual la reforma estructural al sistema de salud es un imperativo para el Estado colombiano, y una tarea inaplazable para el Gobierno del Presidente Petro, que respaldaremos en las calles y en el debate público.
Suscribimos las propuestas incluidas en el mandato ciudadano en salud, que el Movimiento Nacional por el Derecho a la Salud y la Plataforma Colombiana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo han construido desde hace varios años. Especialmente pedimos que la discusión de la reforma al sistema de salud, se acompañe de una amplia movilización y participación ciudadana. Pedimos que la reforma tenga en cuenta la exigencia de eliminar toda forma de intermediación financiera de agentes privados que atenta contra la salud y la vida, y que fragmenta el sistema de salud al darle prioridad al aseguramiento individual y al negocio privado con la enfermedad, debilitando el sistema de salud pública y un sistema basado en la prevención.
Finalmente, rechazamos la propaganda mediática contra la reforma desatada por las empresas y agremiaciones que negocian con la salud, por desinformar a la opinión pública e impedir un debate democrático auténtico.
Firmamos,
ASOCIACION NACIONAL DE USUARIOS CAMPESINOS (ANUC)
ASOCIACION DE USUARIOS CAMPESINOS DE CUNDINAMARCA (ANUC CUNDINAMARCA)
INSTITUTO LATINOAMERICANO PARA UNA SOCIEDAD Y DERECHO ALTERNATIVOS (ILSA)
ILSA
[1] La Superintendente de Salud, reveló que luego del período de la Pandemia fueron intervenidos los siguientes hospitales: el San José de Maicao, en La Guajira; el San Rafael, en Leticia, Amazonas; el Emiro Quintero Cañizares, en Ocaña, Norte de Santander; el San Andrés, en Tumaco, Nariño; el Julio Méndez Barreneche y Alejandro Próspero Reverend, en Magdalena; el Universitario del Caribe, Hospital Local de Cartagena y Río Grande de la Magdalena, en Bolívar; el Hospital Universitario de Sincelejo y el Hospital San Marcos, en Sucre; el San Jerónimo de Montería y el San Diego de Cereté, en Córdoba; el Regional San Andrés de Chiriguaná, en Cesar y el Hospital San Francisco de Asis, en Chocó (La República, agosto 21 de 2021).
[2] En los últimos seis años, han sido liquidadas 13 EPS. A septiembre de 2022, 11 EPS fueron intervenidas forzosamente para liquidación administrativa: Saludcoop EPS con 4,6 millones de afiliados; Saludvida con 1,1 millones; Emdisalud (445.868); Confacundi (172.618); Confamiliar Cartagena (135.295); Ambuq (768.420); Comparta (1,5 millones); Coomeva EPS (1,1 millones); Medimás EPS (1,5 millones); Confamiliar Huila (539.759); y Convida EPS con 477.063 afiliados. Cuatro EPS se encontraban con liquidaciones terminadas (Manexca, Cafesalud, Comfacor y Cruz Blanca), y una con liquidación voluntaria (Confamiliar Nariño). (La República, 7 de octubre de 2022)
[3] Departamento Nacional de Planeación. (2014). Diagnóstico de las condiciones sociales del campo colombiano. Bogotá: Dirección de Desarrollo Rural Sostenible-DDRS Dirección de Desarrollo Social-DDS Equipo de la Misión para la Transformación del Campo.
Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa: la guerra. El continente más violento del mundo en términos de muertes en conflictos armados en los últimos cien años (para no retroceder en el tiempo e incluir las muertes sufridas por Europa durante las guerras religiosas y las muertes infligidas por los europeos a los pueblos sometidos al colonialismo) se encamina hacia un nuevo conflicto bélico, ochenta años después del conflicto más violento hasta el momento, con unos ochenta millones de muertos.
Todos los conflictos anteriores aparentemente comenzaron sin una razón fuerte, era opinión común que durarían poco tiempo y, en un principio, la mayoría de la población subsanada seguía haciendo su vida normal, yendo de compras y al cine, leyendo periódicos y disfrutando charlas amenas sobre política y cotilleo en las explanadas. Cada vez que surgía un conflicto violento localizado, había una convicción dominante de que se resolvería localmente. Por ejemplo, muy pocas personas (incluidos los políticos) pensaron que la Guerra Civil Española (1936-1939) y 500.000 muertos eran el presagio de una guerra más amplia, la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que las condiciones estaban allí.
Aun sabiendo que la historia no se repite, es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el presagio de una nueva guerra mucho más amplia. Se están acumulando señales de que un peligro mayor puede estar en el horizonte. A nivel de la opinión pública y del discurso político dominante, la presencia de este peligro se manifiesta en dos síntomas opuestos. Por un lado, las fuerzas políticas conservadoras ostentan no sólo la iniciativa ideológica sino una recepción privilegiada en los medios. Son polarizantes, enemigos de la complejidad y de la argumentación serena, usan palabras extremadamente agresivas y hacen encendidos llamamientos al odio. No les inquieta el doble criterio con el que comentan los conflictos y la muerte (por ejemplo, entre muertos en Ucrania y en Palestina),
En esta corriente de opinión conservadora se mezclan cada vez más posiciones de derecha y extrema derecha, y el mayor dinamismo (agresividad tolerada) proviene de esta última. Este dispositivo pretende inculcar la idea del enemigo a destruir. La destrucción por las palabras predispone a la opinión pública a la destrucción por los hechos. A pesar de que en democracia no hay enemigos internos y sólo adversarios, la lógica de la guerra se transpone insidiosamente a supuestos enemigos internos, cuya voz debe ante todo ser silenciada. En los parlamentos, las fuerzas conservadoras dominan la iniciativa política; mientras que las fuerzas de izquierda, desorientadas o perdidas en laberintos ideológicos o cálculos electorales insondables, se refieren a un defensismo tan paralizante como incomprensible.
La pulsión de muerte europea se extiende en dos frentes: la extrema derecha defiende el fascismo en nombre de la democracia; el secretario general de la OTAN defiende la guerra en nombre de la paz.
Pero el espectro de un peligro mayor está señalado por un síntoma opuesto. Los observadores más atentos toman conciencia del fantasma que acecha a la sociedad y confluyen de manera sorprendente en sus inquietudes. En los últimos tiempos me he identificado mucho con los análisis de comentaristas a quienes siempre he reconocido como pertenecientes a una familia política diferente a la mía.
Me refiero a textos de José Pacheco Pereira, Teresa de Sousa (publicado en este diario) o Miguel Sousa Tavares (Expresso). Lo que tenemos en común es la subordinación de las cuestiones de la guerra y la paz a las cuestiones de la democracia. Podemos diferir en lo primero y coincidir en lo segundo. Por la sencilla razón de que sólo el fortalecimiento de la democracia en Europa puede conducir a la contención del conflicto entre Rusia y Ucrania y su solución pacífica. Sin una democracia vigorosa, Europa caminará, sonámbula, hacia su destrucción.
¿Llegaremos a tiempo para evitar la catástrofe? Me gustaría decir que sí, pero no puedo. Los signos son muy preocupantes. Primero, la extrema derecha crece globalmente impulsada y financiada por los mismos intereses que se reúnen en Davos para salvaguardar su negocio. En la década de 1930, la gente le tenía mucho más miedo al comunismo que al fascismo; hoy, sin la amenaza comunista, temen la revuelta de las masas empobrecidas y proponen como única respuesta la represión policial y militar violenta. Su voz parlamentaria es la de la extrema derecha. La guerra interna y la guerra externa son dos caras de un mismo monstruo y la industria armamentística se beneficia por igual de ambas.
En segundo lugar, la guerra de Ucrania parece más confinada de lo que realmente es. El flagelo actual, que azota las llanuras donde hace ochenta años murieron tantos miles de personas inocentes (principalmente judíos), tiene las dimensiones de una autoflagelación. Rusia hasta los Urales es tan europea como Ucrania, y con esta guerra ilegal, además de vidas inocentes, muchas de ellas de habla rusa, está destruyendo la infraestructura que construyó cuando era la Unión Soviética. La historia y las identidades etnoculturales entre dos países están mejor entrelazadas que con otros países que anteriormente ocuparon Ucrania y ahora la apoyan.
Tanto Ucrania como Rusia necesitan mucha más democracia para poder poner fin a la guerra y construir una paz que no los deshonre. Europa es más vasta de lo que parece desde Bruselas. En la sede de la Comisión (u OTAN, que es lo mismo) domina la lógica de la paz según el Tratado de Versalles de 1919, y no la del Congreso de Viena de 1815. La primera humilló a la potencia vencida (Alemania) .y la humillación condujo a la guerra veinte años después; la segunda honró a la potencia vencida (la Francia napoleónica) y garantizó un siglo de paz en Europa. La paz de Versalles presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginaba Hitler. ¿Sus ideólogos pensaron que si la potencia perdedora tuviera armas nucleares no dejaría de usarlas? ¿Y que esto será el holocausto nuclear?
Sin Rusia, Europa es la mitad de sí misma, económica y culturalmente. La mayor ilusión que la guerra de la información ha inculcado a los europeos en el último año es que Europa, una vez amputada de Rusia, podrá restaurar su integridad con el trasplante de Estados Unidos. Que se haga justicia a los EU: cuidan muy bien sus intereses. La historia muestra que un imperio en declive siempre busca arrastrar consigo sus esferas de influencia para retrasar su declive. Así Europa sabría cuidar de sus intereses.
(*) Director Emérito del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y Coordinador del Observatorio Permanente de Justicia
El informe quiere servir de marco para contextualizar y profundizar en las tareas especificas de organizaciones indígenas y campesinas. En consecuencia, se conviene tratar los temas generales de la tierra, la violencia y la aparente descomposición del Estado de Derecho en que vive Colombia.
En el periodo más reciente se ha identificado la necesidad de articular a las organizaciones y personas que trabajan poniendo el derecho al servicio de las comunidades, en el acceso a la justicia de los pobres y en la apropiación comunitaria de lo legal, en escenarios y propuestas de encuentro que permitan el intercambio y el aprendizaje colectivo acerca de las prácticas de las organizaciones de servicios legales, y de quienes ejercen la abogacía popular. En este orden han surgido iniciativas como la Red Latinoamericana de Empoderamiento Jurídico, creada en junio del año 2017 por un grupo inicial de 24 organizaciones provenientes de 13 países de la región, con la finalidad de compartir experiencias y articular acciones para contribuir a hacer realidad el acceso a la justicia en la región para todas y todos, propuesta de la cual ILSA hace parte.
Desde el Instituto consideramos fundamental el lograr generar un espacio nacional de encuentro y diálogo entre organizaciones no gubernamentales y profesionales que trabajan de la mano de comunidades y grupos poblacionales en su asesoría legal, defensa y representación jurídica, en la educación jurídica popular, y en investigación jurídica y sociojurídica. Esto con el fin de poder intercambiar sobre los objetivos, alcances, metodologías y desafíos del trabajo que adelantamos; los límites y las posibilidades transformadoras y emancipatorias del derecho en la Colombia actual; el orden social, su Estado y su Derecho; el acceso a la justicia por los sectores excluidos, negados y oprimidos; propuestas de coordinación, articulación, apoyo y difusión de agendas e iniciativas propias; entre otros aspectos, que podrían contribuir a nuestro quehacer y a la organización y movilización de los sectores sociales y poblaciones con las que trabajamos.
Este espacio se propone como red o sistema, para lo cual queremos invitar a quienes estén interesados a responder las siguientes preguntas que nos permitirán avanzar en la configuración de la propuesta articuladora.
Que eles tentaram o golpe, nenhuma dúvida. Mas algumas perguntas precisam ser respondidas: quem, como, quando, onde, por quê? Algumas parecem fáceis, mas sempre há um desdobramento, uma extensão que deixa uma pulga atrás da orelha. Por exemplo, o ‘como’. Será que os líderes, os ‘quem’, queriam quebrar tudo ou só tomar os palácios e esperar os salvadores da desordem? Ainda sobre os ‘quem’. Será que Bolsonaro, o Jair, liderava o movimento de forma secreta e astuta? (astuta é uma licença poética e secreta retórica) Ou havia outro senhor liderando para ele ou apesar dele? Digo senhor porque está descartada a hipótese da liderança ser de uma mulher, não ia ser tão grosseira, por isso que o Exército não tem mulheres no comando. Ou estou iludido? Há mais desdobramentos da questão ‘quem’. Mas vamos analisar tudo isso sem método, num livre pensar, afinal, parece que o golpe mesmo não teve método. Ou não terá sido benpensado na organização e execução escatológica? Os líderes, ou beneficiários dos atropelos e atrocidades de 8 de janeiro não estavam lá, isso é certo. Quer dizer, o ‘quem’ não estava lá. Lá havia pau mandado, nenhum general. Mas os líderes articuladores queriam mesmo depredar, rasgar quadros, quebrar estátuas, destruir cadeiras, vidros e mesas? Pelo menos queriam causar desordem tão grande que houvesse necessidade de restabelecer outra ordem diferente da do governo recém-empossado. Bolsonaro disse mais de uma vez: “vocês sabem o que fazer”, será que sabiam, teriam recebido orientação de quebrar tudo especialmente obras de arte? Ele mesmo provavelmente faria assim, atacaria sem dó quadros, estátuas etc, afinal pensa que arte é coisa de vocês sabem quem! Mas vejamos, se não tivesse quebradeira haveria ordem a reestabelecer? A ordem veio de um comandante: – quebrem tudo! Claro, cada um quebrou o que estava ao alcance ou o que lhe parecia mais divertido ou mais desordeiro. Quem arrancou a porta do armário do Ministro Alexandre de Morais imaginou, orgulhoso, que estaria fazendo um grande feito, que vergonha seria revelar as vestes talares do Ministro (nem talares são aquelas capinhas). Mas a ordem não foi individual: quebrem, cada um sabe como! Mas será que o grande chefe, general em comando queria restabelecer a ordem reempossando Bolsonaro? Duas hipóteses: não, encontraria alguém mais … astuto; sim, Bolsonaro incomoda pouco como chefe de estado, fica passeando de jet ski, moto, comendo pastel e derrubando os farelos, tudo bem pago pelo cartão corporativo, enquanto os mais astutos vão fazendo o que deve e precisa para não deixar o comunismo avançar, por exemplo, comprando viagra e conseguindo um carguinho a mais. Mas outras hipóteses são possíveis, é só pensar. Livre pensar. Juridicamente, e os fascistas gostam de dizer que obedecem à ordem jurídica, por isso roubaram o exemplar da Constituição do STF, era difícil reestabelecer Jair no poder, então, já que tem que inventar um jeito, poderiam instalar qualquer um na cadeira presidencial. As Forças Armadas já fizeram isso em 1964, sempre haverá um jurista criativo à disposição. A história saberá! Ou não será contada? Tem gente comparando o assalto aos palácios à invasão do Capitólio de 6 de janeiro de 2022. Pode ter sido a inspiração da turba, mas a ação pareceu mais com outra invasão de 90 anos atrás, o criminoso incêndio da Reichstag, em 27 de fevereiro de 1933. Mas, mais uma vez, como é que iriam encaixar a volta do Jair, que já era só um ex. Em Berlim botaram fogo no parlamento e puseram a culpa nos comunistas que tudo que queriam era um parlamento funcionando, mas uma polícia e um juiz parciais confirmaram que foram os comunistas, então, quem estava no poder, ficou. Mas os líderes do golpe de 8 de janeiro não esqueceram que a tática do Reichstag foi com polícia e juízes parciais, o que foi fácil de conseguir, mas sem câmeras e publicações ao vivo. Bem que alguns tentaram dizer que eram infiltrados petistas, mas os petistas não saíram nas fotos.
O brilhante pensamento dos comandantes foi de que o assalto não poderia ser contido nem pela Polícia Militar do Distrito Federal, acéfala pelas férias do secretário Anderson, nem pela Polícia Federal, sem contingente de choque suficiente, nem pela Força Nacional, que não teria tempo de juntar soldados, restaria ao Exército Nacional, quem sabe ajudado pela marinha e pela Aeronáutica, salvar a pátria da mão dos vândalos.
Uma coisa porém é certa, não houve invasão, nem incêndio. A turba pau mandada encontrou as portas abertas e sem resistência, então não dá pra dizer que houve invasão, tampouco houve incêndio, só quebradeira, nenhum único tiro foi disparado, ferimentos, se houve, foram de cacos de vidro estilhaçados. É como se o gerente fizesse parte da quadrilha e abrisse a porta do cofre do banco. O brilhante pensamento dos comandantes foi de que o assalto não poderia ser contido nem pela Polícia Militar do Distrito Federal, acéfala pelas férias do secretário Anderson, nem pela Polícia Federal, sem contingente de choque suficiente, nem pela Força Nacional, que não teria tempo de juntar soldados, restaria ao Exército Nacional, quem sabe ajudado pela marinha e pela Aeronáutica, salvar a pátria da mão dos vândalos. Melhor não chamá-los de vândalos, que foram um povo que dizem que destruíram o sul da Europa e o norte da África para estabelecer um império, mas os europeus não fizeram igualzinho na América, com muito mais sucesso? Vamos então chamá-los de criminosos, simplesmente. A ironia é que os criminosos que assaltaram os palácios eram pau mandados dos mesmos senhores que salvariam a pátria de suas ações. Aqui, no livre pensar, criminosos seriam os que diziam estar salvando e os salvadores, afinal, foram os que cometeram atos criminosos. A confusão está muito grande, melhor parar de pensar. O fato é que imaginavam que enquanto os criminosos salvavam a pátria o governo federal ficaria inerte e como agradecimento entregaria o poder a sabe lá quem.
Muitas perguntas ficaram sem respostas, o inquérito responderá algumas e a história responderá o resto, quem sabe.
Voltando a pensar, porque os atos foram somente no dia 8, domingo, e não dia 1º, também domingo, ou um domingo qualquer de dezembro? O golpe salvador teria que ser depois da posse, porque senão, a incompetência de não contê-lo seria do antigo presidente e o poder teria que ser entregue ao presidente eleito. Dia primeiro não poderia ser, porque havia muita gente na posse e seria um tumulto generalizado, com risco dos fascistas serem derrotados, seria uma guerra campal. E, pior, a incompetência seria sempre do governo velho, já que o novo nem tinha tomado posse. O melhor dia seria domingo, 08/01, de fato. Estratégia certa, chance de juntar mais gente fantasiada de patriota, menor tensão nos palácios. O dia tinha ser aquele domingo. Então teve muito planejamento, sim. Não tinha como dar errado. O secretário de segurança do DF em Miami, quem assumiu nem sabia onde encontrar a tropa, PM desmobilizada, governador pouco atento ou dissumulado, bastava dar informação imprecisas ou falsas para o Ministério de Defesa que repassava ao da Justiça. Em matéria de informações falsas, essa turma é sabidamente profissional. Não tinha como dar errado: Truco! Tinham as cartas na mão e o adversário aparentemente sem cartas, sem defesa, sem saber como agir, a receita perfeita da incompetência. Só que não! O governo que tomara posse e ainda não tivera tempo de se organizar plenamente, não sabia do golpe, mas o esperava. Tinha uma carta poderosa, absolutamente incompreensível para os golpistas, a competência de tratar com situações adversas, a sabedoria que nasce do povo e que sabe enfrentar a violência da arrogância. O governo, mais civil do que nunca, não pediu arrego aos generais, resolveu com as forças civis, com os governadores, com ordens diretas e legítimas às polícias. Os criminosos não puderam mostras as cartas, eram fracas e exporiam os mandantes, os comandantes, os inglórios generais. Nem as cartas puderam mostrar, rabo entre as pernas, tornozeleiras na canela, algemas nas mãos, perderam. Mais uma vez, como se de nada soubessem, os generais vão repetir a frase: “nem sabia que torturavam”. Muitas perguntas ficaram sem respostas, o inquérito responderá algumas e a história responderá o resto, quem sabe. Mas atenção, há uma lição a ser tirada do episódio. Os porões não foram abandonados, ao contrário, estão ocupados pelas mentes mais malignas, pelos fascistas mais grotescos, daqueles que espumam ao escutar a palavra arte e suam de medo ao saber que em alguns corações existe o amor. E esses moradores dos porões, que sempre saem a luz do dia fantasiados de patriotas ou religiosos, continuam conspirando, não são muito competentes, mas tem gente criativa que os ajuda e, o que é muito pior, estão armados. Para combatê-los, nada melhor que muita arte, amor, fraternidade e emoção. Riso também faz bem! Mas, ao mesmo tempo que devemos extirpar todo ódio de nosso coração, devemos exigir justiça e cada um que cometeu o crime, destruindo, mandando destruir, financiando a destruição deve cumprir exatamente com o mandamento da lei. Nossa exigência deve ser singelamente que o sistema de justiça penal funcione rápido e justo, sem juízes parciais e sem procuradores submissos. Sem anistia! P.S.: INGLÓRIOS GENERAIS I foi publicado no dia 1º de agosto de 2020, nesta revista: (AQUI)
Uruguai era um bom destino para brasileiros perseguidos pela ditadura. Montevidéu, com teatros de qualidade, livrarias fartas, lançamentos literários, editava mais exemplares diários de jornais que o Brasil todo, o que parece inimaginável para um país com uma população 30 vezes menor. Mas era assim.
Exilados notáveis, João Goulart, Brizola, Amauri Silva, Paulo Schilling, Neiva Moreira e muitos outros podiam ser encontrados nas ruas e bares da cidade. Brizola era mais difícil, vivia confinado em Atlântida, a pedido e bancado pela ditadura brasileira. Destaque especial para o Prefeito de Natal, Djalma Maranhão, que em 1961 lançara um projeto freiriano anterior a Paulo Freire, “De pés descalços também se aprende a ler”. De fato, Paulo Freire faria o grande experimento de alfabetização em Angico em 1963, dois anos depois e no mesmo Estado.
Exilado, o ex-prefeito mantinha na Praça da Independência um negócio que incluía a venda de jornais e revistas do Brasil. A pequena loja dividia espaço com uma casa de câmbio e uma agência de turismo, os brasileiros que iam pelos jornais se juntavam na calçada ou num café ao lado. Todos os dias chegavam os jornais devidamente censurados pela ditadura brasileira. Todos os dias brasileiros exilados se juntavam para comprar, ler e comentar os jornais.
Ocorre que o Presidente eleito, Pacheco Areco, não resistiu à pressão dos EEUU e, para não sofrer um golpe, passou a ser figurativo, entregando o poder real aos militares. Começava uma estranha ditadura com presidente civil e mando militar. Em pouco tempo se estabeleceu censura tão feroz quanto a brasileira, afinal, para isso tinham tomado o poder. Pacheco Areco fazia pose, muita pose. E só! Era um fantoche e poucos sabiam os nomes dos que efetivamente mandavam.
A censura passou a proibir certos assuntos e palavras, entre elas a mais temida era ‘tupamaros’ como eram chamados os integrantes da mais famosa guerrilha urbana das Américas. Na época os tupamaros faziam façanhas memoráveis em Montevidéu e atordoavam a repressão, por isso tanto temor à palavra. A imprensa local os chamava de ‘innombrables’, em obediência à proibição do termo, mas no Brasil eram chamados de tupamaros mesmo, sempre acompanhado de um adjetivo depreciativo. Assim, o serviço de censura do Uruguai resolveu, por ordem superior ou para mostrar serviço, ler os jornais e revistas brasileiros antes da distribuição. Como não podiam censurar no prelo, na origem, e os censores brasileiros não se dispunham a incluir as proibições uruguaias em suas listas, veio a ordem inapelável a Djalma Maranhão para que a partir do dia seguinte, antes de serem postos à venda, os jornais e revistas deveriam passar pelo visto do censor.
Grande transtorno. Maranhão não queria parar de distribuir os jornais, mas tinha dificuldade de cumprir a tarefa diária e perder horas esperando a leitura do censor com a loja fechada, pediu a outro asilado, mais jovem e desempregado, que levasse diariamente os jornais ao departamento competente. Assim foi feito, o diminuto lucro com os jornais se desfez no ar, mas os jornais continuaram a ser distribuídos.
Todos os dias os jornais eram levados à leitura do censor, mas não um exemplar de cada, todos os jornais. Afinal, justificava o censor, a proibição poderia ser total e os jornais teriam que ser apreendidos. As matérias censuradas sempre diziam respeito ao Uruguai e, principalmente, à palavra ‘tupamaros’, não importava quão ofensivos fossem os adjetivos. Os editores brasileiros não levavam muito a sério a política uruguaia e só de vez em quando aparecia uma notícia num canto de página, sempre censurada. Mesmo na época em que esteve sequestrado Dam Mitrioni, acusado de ensinar formas de tortura e o Consul brasileiro Aloysio Gomide, as matérias não tinham grande extensão.
Provavelmente o censor não sabia muito bem português e na dúvida ou preguiça, censurava qualquer matéria sobre o Uruguai, apesar da argumentação e tradução feitas pelo enviado de Maranhão dizendo que se tratava de um elogio. Não tinha conversa, o censor, com um risinho cínico, afirmava que era capaz de entender até as entrelinhas, e censurava. Ás vezes o elogio era a Pacheco Areco ou a algum militar, não importava, o censor era implacável. O encontro dos brasileiros no ponto de venda passou a ter horário incerto, mas continuou com um ingrediente a mais, a conversa sobre o que havia sido censurado.
As notícias sempre eram curtas e a censura consistia em retirar a página que continha a referência. É claro que a extração tinha que ser de todos os exemplares, sob o olhar vigilante da autoridade. A página ficava apreendida. Depois de um tempo o censor, era sempre o mesmo, foi convencido de que bastava recortar a notícia com uma tesoura, o que dava mais trabalho, cortar jornal por jornal e provar ao censor que tinha sido extirpada a matéria proibida de todos exemplares. Maranhão vendia o jornal recortado, e sentia prazer em contar a cada comprador interessado o absurdo do corte. O problema não era a notícia recortada, os leitores não estavam interessados nas pequenas notícias sobre o Uruguai, mas o verso da folha que só por muita sorte calhava ser uma propaganda. A matéria do verso era censurada por efeito colateral, diziam.
A censura era diária, mas o maior problema era domingo e o volumoso Estadão. O jornal era imenso, com infinitos cadernos de classificados. Um exilado ia todos os domingos a Plaza de la Independencia esperar o Estadão chegar da censura, comprava um exemplar e ia passear de ônibus. O seu prazer era exibir o calhamaço aos uruguaios que tinham o costume de ler jornais nos ônibus e praças. O Uruguai tinha grande variedade de jornais, de todas as tendências, censurados e sem estampar a palavra tupamaros, mas eram em geral de poucas folhas ou tabloides, já o Estadão era aquele volume descomunal. O brasileiro adorava fazer a comparação. Jornal brasileiro não dá pra ler numa viagem só, dizia alto num portunhol forçado, e ria de sincero contentamento. Não eram muitos os prazeres no exílio.
Na sala do censor o Estadão de domingo era sempre um drama. O censor folheava página por página, caderno por caderno, sem entender o que eram os classificados. Chegou a censurar alguns por confundir o nome do bairro do apartamento ofertado, talvez mais por raiva do que por razão de ofício, mas palavra de censor não volta atrás, na dúvida, tesoura. Sugeriram a Maranhão deixar os cadernos de classificados na censura, mas ele se negava a vender os jornais incompletos, se negava a exercer auto censura, dizia. Podia ser que simplesmente quisesse dar mais trabalho ao censor e não frustrar o prazer semanal do amigo.
Maranhão era uma dessas lideranças políticas autênticas, que lideram porque sim, que sabe o nome e conhece os problemas de cada um, então o ponto de venda dos jornais brasileiros era o ponto de encontro de exilados. Os jornais propriamente não informavam muito, a censura brasileira não permitia, mas as conversas, sim. Aquele ponto de encontro de exilados era um reconforto diário que servia para atualizar divergências, saber novidades da revolução e renovar esperança, e as vezes resolver problemas de vida, esse era o trabalho de Maranhão, desempenhado com a eficácia de um líder, os jornais eram um pretexto, mas a censura não podia chegar nas conversas, ficava na palavra escrita. Maranhão amava o Nordeste e dizia guardar o seu calor de forma a não precisar de agasalhos naquela gelada e ventosa Plaza de la Independência, todos os dias, com vento, sol ou chuva, animava a conversa de novos e velhos exilados e distribuía os jornais. No fim da tarde, recortava o cabeçalho do encalhe para devolver aos editores como não vendido e os distribuía gratuitamente aos exilados sem dinheiro, que eram muitos. A maior parte não lia os jornais para informar-se, mas pelo prazer de ler em português, as livrarias não vendiam livros em português.
Na madrugada fria de 30 de julho de 1971, a três quarteirões do ponto de vendas em Montevidéu, em seu apartamento, morreu de mal súbito Djalma Maranhão sem ter podido voltar à terra natal, Natal. Morria o ponto de vendas da Plaza de la Independencia, no coração de Montevidéu. Da censura à tortura, a ditadura uruguaia fechou o cerco aos exilados. Já não havia razão, nem clima, para viver em Montevidéu.