Categoría: Opinión

  • Áreas no municipalizadas y pueblos indígenas amazónicos: la importancia de la sentencia C-054 de 2023

    Áreas no municipalizadas y pueblos indígenas amazónicos: la importancia de la sentencia C-054 de 2023

    Freddy Ordóñez Gómez

    Investigador y presidente de ILSA. Integrante del Centro de Pensamiento Amazonias (CEPAM) Twitter: @Freddy_Ordonez

    Freddy Ordóñez Gómez*

    Tal como se señaló días atrás Ámbito Jurídico, la Corte Constitucional a través de la sentencia C-054 de 2023 determinó que los artículos 6° y 151 de la Ley 2200 de 2022 generaban una afectación directa intensa sobre los pueblos indígenas, por lo tanto, declaró su inexequibilidad por violación al derecho a la consulta previa por la falta de la misma en trámite legislativo. Frente a la demanda de inconstitucionalidad que cursaba en la Corte Constitucional que generó la providencia, ya nos habíamos referido anteriormente. Una vez conocido el sentido del fallo creemos que éste tiene una gran importancia para la materialización de los derechos de los pueblos indígenas amazónicos.

    La acción fue presentada por integrantes de la Organización Nacional de los Pueblos Indígenas Amazónicos, OPIAC, y de la Fundación Gaia Amazonas, e indicaban que se vulneraban los artículos 1°, 7°, 40 y 330 de la Carta y el artículo 6° del Convenio 169 de la OIT, al establecerse en el articulado demandado que el Gobernador ejercía la administración de las áreas no municipalizadas (ANM) hasta que se surtiera el proceso de municipalización o de transformación en otra entidad territorial; y con la estipulación de un término máximo de seis meses para celebrar la consulta previa para la creación de municipios en ANM sin el lleno de requisitos legales mediante ordenanza de la Asamblea Departamental o decreto presidencial.

    La mayoría de las intervenciones ciudadanas (dentro de las que se encuentra la de ILSA), así como la Procuraduría General de la Nación, solicitaron la inexequibilidad del articulado demandado. Para la Corte Constitucional el problema jurídico se centraba en saber si las normas bajo análisis desconocen los mandatos constitucionales y el Convenio 169 de la OIT por omitir la realización de la consulta previa, libre e informada de las comunidades indígenas como requisito para su trámite legislativo, cuando ello compromete la autonomía territorial, la libre determinación y la diversidad étnica y cultura de la Nación.

    De los elementos planteados por el alto tribunal en su análisis se destacan: en primer lugar, el avance en la construcción discursiva, de dogmática constitucional y del precedente sobre afectación directa a grupos étnicos. La sentencia va más allá de lo establecido en el fallo SU-123 de 2018 frente a tipos de participación y grados de afectación. Si bien se mantiene la idea de la participación de los pueblos de cara al principio de proporcionalidad y no a los principios de efectividad progresiva y no regresividad de los derechos humanos, tal como la doctrina internacional autorizada lo ha sugerido, en la sentencia C-054 de 2023 se retoman los elementos expuestos en la providencia SU-121 de 2022 sobre los criterios sustantivos y adjetivos para la calificación de las afectaciones cuando un pueblo étnico ocupa un territorio con intensidad, permanencia y exclusividad. Advirtiéndose que el alto tribunal debe profundizar aún más en la dogmática constitucional sobre afectación directa, pues se corre el riesgo de lecturas restringidas y limitadas sobre los elementos de intensidad, permanencia y exclusividad, y en general sobre el derecho a la participación y la consulta a los pueblos cuando se está ante el territorio amplio.

    En segundo lugar, la providencia avanza en el ordenamiento territorial multicultural y en lo que Guio y Rodríguez han definido como la incorporación del pluralismo político-administrativo en la estructura orgánica de la nación con la Constitución de 1991. En este sentido, la sentencia aborda la autonomía territorial, tema que ha sido desarrollado recientemente en interesantes tesis de posgrado, indicando que “el legislador no puede establecer normas que socaven la capacidad de las unidades territoriales para determinar su administración, organización y funciones o menguar el poder de decisión o las competencias asignadas a las autoridades locales”, lo que en este caso ocurre con los territorios y autoridades indígenas de las áreas no municipalizadas de la Amazonia oriental.

    En materia de la constitución de municipios el fallo recuerda que la configuración de municipalidades en áreas indígenas por decisiones de autoridades administrativas dificulta la aplicación de normas sobre protección de territorios indígenas y da origen a una jurisdicción distinta que erosiona la soberanía de los pueblos y esto último deriva en fricciones entre las autoridades étnicas y las foráneas. Afirma el alto tribunal que “al no existir ley orgánica consultada sobre las ETIs, la municipalización no puede convertirse en regla ni imponerse”, y enfatiza que, ante la presencia significativa de territorios indígenas en las áreas no municipalizadas “resulte necesario su conformación como entidades territoriales indígenas, como figura de ordenación territorial establecida por la Constitución y en garantía del autogobierno e instituciones propias, y la diversidad cultural”.

    En este orden, el alto tribunal reconoce la importancia del Decreto 1953 de 2014 y de la implementación del Decreto Ley 632 de 2018 y advierte que la ausencia de legislación orgánica de ordenamiento territorial sobre ETI no puede ser una excusa para desconocer el artículo 329 y el régimen transitorio (artículo 56) de la Constitución que ha permitido la puesta en funcionamiento de territorios indígenas. Así mismo, indica que las normas demandadas son un retroceso frente al avance existente y exponen a los territorios indígenas que se encuentran en proceso de constitución como entidades territoriales indígenas bajo el Decreto Ley 632, recordando que “recae sobre el Estado el compromiso constitucional de conformar las entidades territoriales indígenas y garantizar las condiciones sociales, económicas, políticas, jurídicas y culturales para que los pueblos étnicos puedan ejercer el poder público y la función administrativa en sus territorios”. Frente a esto último, la sentencia exhorta al Gobierno y al Congreso a que “en el menor tiempo posible, en orden a sus competencias, impulsen, tramiten y expidan la ley orgánica para la conformación de las entidades territoriales indígenas, en los términos de la Constitución, la cual debe ser previamente consultada”.

    Finalmente, la Corte encontró razones poderosas para concluir que los artículos demandados, a pesar de su generalidad, presentan una afectación directa intensa, por lo que debía garantizarse en el trámite legislativo la consulta previa y obtenerse el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos, la afectación estaba “representada en el alto impacto de las medidas legislativas sobre las comunidades indígenas, que involucra la restricción y eventual anulación de la autonomía y libre determinación de los pueblos indígenas, con graves implicaciones sobre su identidad cultural, que termina por incidir en la supervivencia de los mismos”, razón por la cual, como se indicó inicialmente, los artículos fueron declarados inexequibles.

    La sentencia C-054 de 2023, se suma a otras providencias recientemente expedidas que abordan los derechos étnicos y territoriales de los pueblos indígenas amazónicos como son los fallos T-072 de 2021 y C-047 de 2022, avanzando en materia de construcción conceptual y doctrina constitucional sobre afectación directa y con relación al ordenamiento territorial multicultural. Esperamos que también el avance para materializar la Carta Política de 1991 se dé en el Congreso y en el Gobierno Nacional.

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  • El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, el derecho a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria

    El Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, el derecho a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria

    Freddy Ordóñez Gómez

    Freddy Ordóñez Gómez*

    El proyecto de ley del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia Potencia Mundial de la Vida”[1] incluye el derecho humano a la alimentación como uno de los cinco ejes de transformación en los que se materializa (artículo 3). Frente a éste se indica que se busca que las personas puedan acceder en todo momento a una alimentación adecuada, desarrollándose a través de tres pilares principales: disponibilidad, acceso y adecuación de alimentos, que serían base para que progresivamente se logre la soberanía alimentaria, para que todas las personas tengan una alimentación adecuada y saludable, de modo que se logre una vida activa y sana. Dentro de la distribución del plan de inversiones por eje de transformación se le asignó la suma de 46,1 billones de pesos, siendo el penúltimo en cantidad de presupuesto destinado (artículo 5).

    Si bien el derecho a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria se encuentran en diferentes artículos del proyecto normativo[2], es el Capítulo IV de la propuesta de PND el que presenta un contenido concentrado y específico de éste. Se expone, en primer lugar, un Sistema Nacional de Seguimiento y Monitoreo para la Superación de la Malnutrición (SNSM), como “mecanismo de identificación, focalización, seguimiento y monitoreo de la situación de malnutrición de las gestantes, niñas, niños y adolescentes y sus familias” (artículo 172). Posteriormente se aborda la recuperación de garantías pagadas por el Fondo Agropecuario de Garantías (artículo 173); así como las donaciones que puede hacer el Fondo para la Rehabilitación, Inversión y Lucha contra el Crimen Organizado (FRISCO) de bienes muebles fungibles, consumibles o perecederos objeto de medidas cautelares dentro de procesos de extinción de dominio, a entidades públicas o sin ánimo de lucro y de reconocida idoneidad que desarrollen programas de nutrición infantil o de lucha contra el hambre (artículo 174). Adiciones y modificaciones al Estatuto Orgánico del Sistema Financiero, con relación al financiamiento de proyectos productivos agropecuarios, el otorgamiento de créditos al sector agropecuario y rural, las condiciones de colocaciones sustitutivas de la inversión obligatoria en Títulos de Desarrollo Agropecuario, la suscripción de títulos de desarrollo agropecuario por parte de las entidades financieras y la integración de la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario son los temas de los artículos 175 a 178. El capítulo cierra con la contribución para proteger el precio del café de calidad arábiga suave colombiano a través de la operación de mecanismos de estabilización (artículo 179), como son la cesión de estabilización y compensación de estabilización de precios establecidos en el artículo 11 de la Ley 1969 de 2019.

    Frente a los aspectos que hacen referencia al derecho a la alimentación, a temas agropecuarios o conexos, es necesario elevar algunas observaciones y comentarios.

    Si bien es cierto que se presenta el derecho humano a la alimentación desde “tres pilares”, estos no gozan de un claro, completo e interrelacionado desarrollo, en clave del contenido esencial del derecho. Debe señalarse que estos pilares son tomados de los contenidos esenciales del derecho, que según la Observación General No. 12 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales son: (i) La disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos, sin sustancias nocivas, y aceptables para una cultura determinada; y (ii) La accesibilidad de esos alimentos en formas que sean sostenibles y que no dificulten el goce de otros derechos humanos. La doctrina internacional autorizada también ha indicado que la participación de los grupos que padecen inseguridad alimentaria en la elaboración y la ejecución de las políticas que más los afectan es también una dimensión esencial del derecho a la alimentación. Así, lo primero que salta a la luz en el articulado es la ausencia de lo sostenible en los pilares y el cuerpo del Proyecto de Ley, de la mano de la escaza participación de la ciudadanía en general en las políticas, programas y proyectos.

    El eje de transformación está concentrado en grupos poblacionales específicos: población habitante de la frontera agrícola y de zonas de reserva campesina, usuarios de playones y sabanas comunales, pequeños productores agrícolas y comunidades afrocolombianas y campesinas, pueblos indígenas, en perspectiva de fortalecimiento de sus economías y producción de alimentos, esto es, en clave de disponibilidad. También las políticas y programas se dirigen a población en situación de vulnerabilidad, pobreza y pobreza extrema, mediante la dotación alimentaria en especie, en perspectiva de garantizar la disponibilidad, pero no se tiene en consideración la accesibilidad económica. Debe llamarse la atención sobre cómo el SNSM del eje está solo orientado hacia las necesidades alimentarias de un grupo específico (gestantes, niñas, niños, adolescentes y sus familias) lo que lo hace extremadamente limitado. Adicionalmente, existe en el eje un fuerte énfasis en el financiamiento a la producción agropecuaria. 

    De otra parte, el Proyecto se olvida que el agua está indisolublemente asociado al derecho a una alimentación adecuada y no figura la agroecología en el articulado propuesto, siendo que ésta contribuye a la concreción del derecho a la alimentación y tiene una estrecha relación con los principios de este derecho.

    Ahora bien, la soberanía alimentaria figura como un objetivo y como un enfoque, así como parte de una línea de acción del Fondo del Buen Vivir, al igual que como un aspecto a defender ante “prácticas desleales y maniobras contrarias al comercio internacional”. Acá es fundamental reseñar tres ideas que se espera puedan aportar a la discusión sobre la soberanía alimentaria en el Proyecto de Ley. La primera, que ésta no puede ser vista sólo como un discurso para la defensa de la producción nacional de alimentos ante manejos contrarios a la comercialización global de alimentos, pues es ante todo una apuesta contradictora de esta comercialización, desplegada bajo el régimen alimentario corporativo[3]. La noción de régimen alimentario hace referencia al orden político-económico de las relaciones agroalimentarias internacionales bajo el capitalismo en un periodo histórico-espacial determinado desde finales del siglo XIX. El régimen alimentario corporativo tiene configuraciones jurídico-institucionales como son los marcos regulatorios del comercio internacional y reglamentaciones nacionales que le favorecen o no se le oponen que permiten a las empresas apoderarse de la cadena que va del campo al plato. La soberanía alimentaria aboga por un entendimiento y una práctica de la alimentación diametralmente antagónicas a aquella representada por la comercialización internacional de alimentos.

    La segunda, la reforma agraria y el desarrollo rural hoy deben ser pensados desde la soberanía alimentaria, esto es lo que Philip McMichael llama una cuestión agraria de la alimentación[4]. La cuestión agraria desde este horizonte, por una parte, restituye a los agricultores como productores de alimentos (no las empresas) y, por otra parte, anuncia un camino de superación del capitalismo. Siguiendo a este autor, la cuestión agraria clásica se preocupaba por los precios de los alimentos y no por estos en su totalidad, en la afectación política que el valor de los productos tiene y los patrones de acumulación, esto es en las condiciones de reproducción del capital en el sector agroalimentario. La perspectiva alternativa desde la soberanía alimentaria “se refiere a la reproducción social en y de la tierra, como un acto ecológico, de restaurar la producción de alimentos a un acto socioecológico, más que a un acto industrial”[5]. Así, se debe pensar en la soberanía alimentaria como el eje de la territorialidad rural alternativa a la territorialidad del capital, el principio rector que debe guiar las políticas agrarias y los contenidos que sobre éstas tiene el Proyecto de PND.

    Y finalmente, la tercera idea es la necesidad de no dejar por fuera de los contenidos normativos del PL PND, su desarrollo e implementación a las grandes cadenas de distribución de alimentos, en tanto la concentración y el dominio en la distribución de alimentos permiten a los supermercados (al igual que a intermediarios y agentes mayoristas) un fuerte control de la alimentación, estableciendo precios finales al consumidor, el valor a pagar a los productores de alimentos, así como determinar qué llega finalmente a la mesa, teniendo un gran control sobre las dietas de los sectores urbanos y en contenidos esenciales del derecho a la alimentación como la calidad y la accesibilidad económica. Además, como lo señala Olivier de Schutter, relator especial sobre el derecho a la alimentación entre el 2008 y el 2014, los supermercados están fuertemente relacionados con el ejercicio del derecho a la alimentación de los productores, y de otros derechos como a un nivel de vida digno, al trabajo y al desarrollo[6].

    El análisis planteado y lo propuesto, considera y tiene presente las obligaciones internacionales que se demandan del Estado para la realización del derecho a la alimentación adecuada y busca contribuir al despliegue y consecución del objetivo que se presenta sobre lo alimentario en el proyecto de ley de Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia Potencia Mundial de la Vida”: que progresivamente se logre la soberanía alimentaria.

    [1] Disponible en: http://leyes.senado.gov.co/proyectos/index.php/textos-radicados-senado/p-ley-2022-2024/2862-proyecto-de-ley-274-de-2023 En adelante también “PL PND”, “Proyecto de PND”, “Proyecto”, “Proyecto de Ley”.

    [2] En el Proyecto de Ley se aborda directa o indirectamente el derecho humano a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria en los artículos 21, 38, 39, 51, 53, 187, 198, 210, 221, 222, 235, 286, 287, 289 y 294.

    [3] McMICHAEL, P. Regímenes alimentarios y cuestiones agrarias. Barcelona: Icaria, 2016. p. 13 y ss.

    [4] Ibid., p. 118 y ss.

    [5] Ibid., p. 122.

    [6] RELATOR ESPECIAL SOBRE EL DERECHO A LA ALIMENTACIÓN, OLIVIER DE SCHUTTER. Informe final: El potencial transformador del derecho a la alimentación. A/HRC/25/57. 24 de enero de 2014. [en línea]. Disponible en: https://documents-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G14/105/40/PDF/G1410540.pdf?OpenElement

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  • Trabalho escravo. Até quando?

    Trabalho escravo. Até quando?

    Carlos Frederico Marés
    Carlos Frederico Marés

    Até quando?

    Pero de Magalhães Gandavo, cronista português do século XVI, afirmava na História da Província de Santa Cruz, sem pejo, que as pessoas que quisessem viver no Brasil deveriam conseguir dois pares de escravos, porque enquanto uns pescavam e caçavam, outros lhes faziam os panos e os mantimentos e logo enriqueceriam e poderiam viver honradamente “com mais descanso que neste Reino”, completava. Informava com muita convicção que os escravos mesmo buscariam o de comer, de tal forma que não haveria gastos com eles. Alertava, porém, que deveriam preferir escravos da Guiné, “estes são mais seguros que os índios da terra porque nunca fogem, nem tem para onde”.

    Sabia das coisas Pero Gandavo. Seus pouco probos ensinamentos continuam sendo adotados 450 anos depois. Não param as notícias de trabalhos forçados. Agora, na Serra Gaúcha. Sempre tem alguém que se lembra da fórmula Gandavo de enriquecer e viver honradamente com alguns muitos pares de escravizados. Perdão, hoje não se diz escravizados, são “trabalhadores em situação análoga à escravidão”. Mas a principal lição do cronista português, válida até hoje, é que tem que ser alguém que não possa fugir. O lugar deve ser desconhecido, hostil e, atenção, não bastam ameaças, tem que ser bem guardado.

    Os da Guiné, naquele tempo, não tinham para onde ir, mas logo passaram a ter. Os quilombos foram se formando e organizando resistência e resgate. Já não dava mais para deixar um par de escravos ir caçar por longas horas no mato, em pouco tempo aprenderiam o caminho do quilombo, não lhes faltaria quem indicasse a trilha. Então, já seria necessário um feitor, armado e fiel, para obrigá-los. Isso Gandavo não ensinou, mas seus pósteros deixaram de lição aos contemporâneos. Os de hoje, os análogos, precisam de vigilância armada, feroz e constante, além de cadeados, naturalmente. Para que as pessoas vivam análogas à escravidão é preciso convencer que as armas serão usadas e que a chibata não é apenas um adereço para compor a figura do capataz. Aliás, chibata se usa pouco, deixa marcas, o argumento é a pistola de choque e o spray de pimenta. Mas sobretudo é necessário ter gente acordada a noite toda para vigiar os cadeados. Esse enorme aparato é ruim, porque pode chamar a atenção, e chama. Na Serra Gaúcha aproveitaram um vacilo da guarda noturna e ardilosamente encontraram a trilha da liberdade. Apesar de tudo, sempre pode aparecer um caminho da liberdade.

    Como são distraídos e desatentos esses patrões! Na certa não olhavam para os trabalhadores, até desviavam o olhar para não ver e nem queriam saber como viviam ou morriam, afinal, exatamente para não se preocupar com isso pagavam o intermediário.

    Há outra diferença entre as recomendações de antigo cronista e a situação atual da Serra Gaúcha. No tempo de Gandavo, por absurda que fosse, a escravidão era admitida e não punida, não que fosse legal ou ética, mas não era reprimida, era até incentivada. Hoje não! A lei pune, mas é uma punição meio frouxa, convenhamos. Talvez por isso na Serra Gaúcha a escravidão era camuflada por uma chamada terceirização de tal forma que podia haver a alegação, e houve, de que os beneficiários nem sabiam da desumanidade. Será possível não saber? Será que os beneficiários e seus agentes não viam feitores vigiando de perto os trabalhadores? Nem nunca observaram o volume mal escondido debaixo do paletó de estranhos chefes de turma que nada faziam? Nem notaram o desconforto, a fome, o medo, o ar doentio e sofredor dos trabalhadores? Ninguém notou a comida estragada que eram obrigados a comer, nem a estranha e longa duração das jornadas. Como são distraídos e desatentos esses patrões! Na certa não olhavam para os trabalhadores, até desviavam o olhar para não ver e nem queriam saber como viviam ou morriam, afinal, exatamente para não se preocupar com isso pagavam o intermediário.
    Essa inobservância dos beneficiários revela duas coisas, a ganância por pagar baixos custos a trabalhadores, atitude de qualquer receptador que finge não saber a origem do objeto roubado, e o desprezo absoluto, desumano, pela condição das pessoas que trabalham em seu negócio. Quanto menos custar o trabalhador maior será a mais valia, ou o lucro, quem não sabe disso? Marx chamou de mais valia relativa, mas não é necessário recorrer a filósofos, economistas ou teóricos do trabalho para entender a maldade e a lógica da superexploração.
    Os capitalistas que não gostam de trabalhadores, melhores são as máquinas, dizem que esse tipo de trabalho, análogo a escravidão, só ocorre nos fundões do sistema. O episódio da Serra Gaúcha, com as grandes vinícolas Aurora, Garibaldi e Salton, nos indica que não é bem assim, a sofisticada produção de Bento Gonçalves não pode ser considerada fundão. O século XIX e o século XXI nos fazem perguntar se o capitalismo precisa desse tipo de trabalho para existir. Temos que pensar nos migrantes, nos ilegais, nos indocumentados, não dos fundões, mas de São Paulo, Serra Gaúcha, Paris, Nova Iorque. Pode ser só ganância de uns poucos capitalistas? Ou é essencial para o capitalismo? Devemos refletir sobre isso? Qual é a solução que o capitalismo tem para isso? Apenas polícia para os culpados e indenização para os descobertos? Por ventura isso não é um crime cometido pela ‘pessoa jurídica’? Mas repare, essa ação canalha viola a humanidade dos trabalhadores e o direito dos concorrentes, não pode subsistir.

    Se o capitalismo depende da superexploração do trabalho e do empobrecimento das pessoas ao limite da fome ou depende da superexploração da natureza ao limite da morte de espécies e destruição das águas, como ocorre nos garimpos, então, inviável é o capitalismo.

    Os pioneiros de Rochdale criaram a primeira cooperativa para vencer as dificuldades da pujante indústria inglesa do século XIX, cujas condições não eram muito diferentes dos escravizados da Serra Gaúcha, tinham para onde ir, porém, por isso conseguiram melhorar as condições de vida com a cooperativa de compras e ganhar liberdade. Os patrões de Rochdale tiveram que aceitar mudanças. De fato, capitalismo mudou de lá para cá, as leis trabalhistas e suas garantias tentaram humanizar o trabalho. Mas cumprir as leis não é do agrado dos donos do capital, reduz lucros. Se a produção de qualquer coisa depende de uma conduta desumana ou antiética para com os trabalhadores, então essa produção não é viável. Isso vale para o escravismo do passado e para as situações análogas à escravidão do presente. Mas essa inviabilidade não é só decorrente da maldade com humanos, com não humanos também. Refletir sobre isso pode não ser agradável, mas é imperioso. É inviável, econômica, social, ambiental e moralmente uma produção que viola direitos de humanos, de animais ou da natureza. Vamos por isso em conta em nossas reflexões. Aliás, há mais um incômodo nessa história gaúcha, conspurcaram o nome de Garibaldi, o ‘herói de dois mundos’.
    Se o capitalismo depende da superexploração do trabalho e do empobrecimento das pessoas ao limite da fome ou depende da superexploração da natureza ao limite da morte de espécies e destruição das águas, como ocorre nos garimpos, então, inviável é o capitalismo.
    O trabalho escravo, a fome, a destruição da natureza contaminam as mercadorias e todo o sistema que as produz, seja vinho, ouro, vestimentas ou alimentos. E contamina porque produz injustiça e continua produzindo injustiça mesmo depois de consumido ou guardado no cofre. É contra a humanidade chamar de riqueza a produção que causa pobreza. E é isso exatamente o que o trabalho escravo, e seus análogos, que não são só os iguaizinhos, como o da Serra Gaúcha, mas muitos outros, fazem. Mas porquê? se é antiético, desumano e injusto, porque continua sendo praticado nas sociedades chamadas civilizadas. A resposta de tão fácil nem parece verdadeira: o capitalismo se nutre disso, pune, é verdade, mas se nutre disso. E o sistema se defende dizendo que a culpa é dos escravos que precisam comer, rir e amar!
    É desesperador que os autointitulados liberais aceitem essas maldades, essa absoluta ausência de liberdade em troca da liberdade de oprimir sob a mira da pistola. É revelador que vejam nisso apenas um desvio do sistema.
    Liberdade é não existir escravos nem a possibilidade de engendrá-los e livre é o ser humano que tem o pão de cada dia e escolhe como comê-lo.
    Até quando?

  • Derecho y naturaleza: tres perspectivas

    Derecho y naturaleza: tres perspectivas

    Germán Burgos

    Ph.D. Investigador ILSA. Profesor universitario.

    09 de Marzo de 2023

    La relación entre el Derecho como expresión de la cultura con la naturaleza como aquello hasta cierto punto incontrovertible puede identificarse a lo largo de diversos planos que muestran la complejidad mediante la cual se ha construido el binomio cultura/naturaleza. Antes de abordar esta discusión, no podemos perder de vista de que lo que consideramos como natural es parcialmente producto del lenguaje desde donde construimos y enunciamos ese ámbito pretendidamente externo y ajeno a nuestra voluntad. Naturalizar algo lo hace de cierta forma incuestionable, aceptable, asumible como inevitable, de manera similar a la determinación según la cual no nos es posible dejar de respirar voluntariamente, dado que es algo natural.

    Como parece obvio para cualquier cultor del Derecho, la primera relación nos ubica en el terreno de la identificación de un derecho natural desdoblado en diversas leyes que se entienden como marco inevitable y recto de nuestro comportamiento. A partir de un orden natural intocable, proveniente de la voluntad de Dios o de la identificación racional, se postuló desde la hobbesiana ley de que los contratos están para ser cumplidos hasta los planteamientos de los primeros atisbos del derecho internacional según el cual los indígenas deberían ser considerados como criaturas humanas con razón aunque bárbaras y, por ello, colonizables, según Vitoria.

    La invocación de la naturaleza en este caso pretendía fundar un orden incontrovertible y legitimado en un pasado remoto que estaba debidamente resuelto por Dios o la razón. Como es de todos conocido y se enunció anteriormente, las distintas versiones del iusnaturalismo entraron en crisis en razón de la dificultad de identificar con claridad y consensuadamente el contenido del mismo. Kelsen sería el autor que con mayor claridad daría el puntillazo fundamental el iusnaturalismo, lo cual no significa que siga siendo la trinchera de cierto pensamiento conservador contra los avances del constitucionalismo liberal relativo a asuntos como la familia o la orientación sexual que siguen siendo entendidas como “realidades naturales”.

    Una segunda perspectiva es la que nos plantea que el Derecho sería una forma de proyectar y, a su vez, contrarrestar cierta idea de la naturaleza. En línea con lo anterior, la idea de los derechos humanos expresada entre otros en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, postula que las libertades individuales, la defensa de la dignidad e integridad de las personas es un punto de partida natural que debe ser aceptado. Nacemos libres e iguales, aunque en honor a la verdad es el derecho el que nos libera en clave individual y nos iguala en términos normales.

    Complementariamente, la otra cara de lo antes afirmado es la idea de que el Derecho es capaz de enfrentar las constricciones negativas de nuestra biología natural. Así, si bien somos desiguales en diversas maneras, el Derecho busca igualarnos a través de ciertos criterios. Aun cuando no somos libres frente a las constricciones de la enfermedad y la muerte, al menos hasta ahora, se emblematiza la salud como un derecho y la facultad de decidir libremente nuestra muerte bajo ciertas condiciones. En suma, el Derecho proyecta una idea de una supuesta naturaleza humana, la cual es igualmente enfrentada en los planos de la desigualdad y la no libertad según ciertos criterios biológicos.

    En tercer, y último lugar, están las formas en que el Derecho, como otras tantas ciencias, reconoce y acepta los avatares de la naturaleza, es decir, no quiere necesariamente transformarlos, si no admitirles y regularlos según diversos cauces jurídicos. Si bien el hombre moderno especialmente ha logrado transformar la naturaleza, en muchos casos lo que ha hecho es imitarla sea entendiendo el rompimiento de ciertos átomos para la energía nuclear o canalizando los ríos según su cauce para el riego o la producción de energía eléctrica. En el fondo es el reconocimiento de las leyes de la naturaleza, las cuales no se pueden transformar. Esto mismo pasa desde el Derecho con la idea de nacimiento y muerte.

    Estas dos situaciones fundamentales de cualquier ser humano son incontestables, pero se han convertido en materia de diversos debates relacionados, entre otros temas, con cuándo comienza la vida, cuál es la libertad de decisión de las mujeres, cuándo se considera a alguien muerto, cuándo puede decidirse legítimamente sobre la misma etc. En suma, la corroboración de lo planteado al inicio de este texto, a saber, que seguimos a merced, al menos desde el Derecho, de una construcción artificial de la naturaleza vía el lenguaje jurídico.

  • No es un hobby; es una carrera académica

    No es un hobby; es una carrera académica

    Liliana Estupiñán Achury

    No es un hobby; es una carrera académica Algunos/as profesores/as, especialmente los del mundo del Derecho, equiparan la docencia por algunas horas como un interesante hobby que, incluso, harían de forma gratuita. Magistrados/as, jueces/zas, abogados/as, litigantes, consultores/as y más, no todos/as expertos/as en formación, pero con grandes conocimientos técnicos o experticia en la práctica profesional, van y vienen de los salones de clases. Una modalidad valiosa que en Colombia se identifica con la categoría de catedráticos/as. Sin duda esta clase de docentes es muy importante para el mundo profesional, pero no es sobre ellos/as en donde recae la gran tarea de construcción de la academia, el conocimiento científico y el de universidad.

    De hecho, una cosa es el hobby o unas cuantas horas para el ejercicio de la formación y, otra, la dedicación exclusiva al mundo académico. Es decir, gozar de una carrera académica, cuyo ingreso complejo, hoy está vinculado, entre otros requisitos, a la exhibición de un título de doctor/a o magíster, segunda lengua, experticia profesional pero también formación en pedagogía, producción académica y más. Una puerta de ingreso que va desde jóvenes investigadores/as, profesores/as asistentes, auxiliares, asociados/as, titulares y hasta eméritos/as (diversas categorías se observan). En principio, una carrera lenta que se forja con máxima disciplina, años y concentración.

    Es precisamente, en clave de carrera académica en donde las instituciones educativas, especialmente las facultades de Derecho cifran parte de su gran labor de construcción de comunidad científica. ¿Qué hace un profesor/a?: prepara y planea clases, orienta, evalúa, presenta proyectos, lidera proyectos académicos y de cooperación, construye artículos, libros y diversos materiales sometidos a evaluación nacional e internacional, funge como evaluador/a de producción académica, diligencia formatos, formatos y formatos, participa en diversas convocatorias, entre otras la de MinCiencias para lograr categorizaciones que hoy son y que mañana se pierden, revisa su índice H y todos aquellos necesarios para medir citación e inserción en el mundo científico, lidera grupos y líneas de investigación, trabaja en redes de conocimiento y de impacto social, apoya en la construcción de políticas públicas, presenta conceptos, apoya en la creación de registros calificados, programas de evaluación y autoevaluación de programas o de las propias instituciones, lee, lee, lee, lee, lee, lee y escribe y escribe, presenta ponencias, estancias académicas conferencias nacionales e internacionales, direcciona revistas científicas, lidera procesos de extensión, programas asignados, acompaña a los/as semilleros/as, direcciona tesis de investigación y hasta doctorales y, con el tiempo, logra algún tipo de prestigio (a veces ni eso). Si a estas tareas se le aplica la perspectiva de género, suelen ser ellas las de las grandes tareas muchas veces invisibilizadas y no reconocidas, ante la lógica patriarcal o los manels que cunden en la mayoría de las instituciones. Las mujeres llevan parte extenuante de las tareas administrativas, ellos dirigen y presentan ponencias (cuando tienen el nivel para ello). Si aplicamos interseccionalidad, la cosa se agrava, ni hablar de la provincia, de las universidades populares (no de élite), sin duda el territorio y el origen hacen de las suyas en esto de la academia.

    Nota. Es importante señalar que no todos/as hacen las mismas funciones, algunos/as son más docentes, otros/as más investigadores/as y/o administrativos/as.

    Por supuesto, que el último perfil en comento, el de carrera académica, dista de la caracterización del catedrático/a (profesor/a por horas) que apenas entra y sale de los salones. Insisto, muy importante, pero no es en ellos/as en donde se cifra la construcción de universidad de alto nivel, de perspectiva crítica e intelectual de las instituciones. Toda una construcción de estados del arte, marcos teóricos y epistemológicos solamente posibles en redes e investigación de alto nivel.

    Para que una universidad cuente con un verdadero y “exclusivo” equipo profesoral que marque áreas de conocimiento, se requiere de la existencia de verdaderas carreras académicas, bien remuneradas, apoyadas institucionalmente, con contratos de trabajo (revisar la situación laboral o de contratación de cientos y de miles de docentes que se exhiben en los documentos de solicitud de registros académicos, muchas mañas para soportar el mercado), y estos como mínimo a término indefinido, incentivos, buen trato, reconocimientos por los esfuerzos y más. Hacer una carrera académica no es un hobby; es todo un proyecto de vida.

    Siento que las universidades, no todas, ante las lógicas del mercado y la crisis propia de la fase de pospandemia, han agravado de manera hasta inhumana la situación de cientos y miles de profesores/as en Colombia, una tendencia que puede ser mundial. Al final, son ellos/as las que cargan el proceso de reconstrucción, ¿por qué tan duros/as con los/as que hacen la gran tarea de la formación? Muchas instituciones están quebradas o en severa crisis, se durmieron y ahora la competencia abruma, otras no tienen direcciones expertas en el mundo académico (aquí también pervive la puerta giratoria de los tribunales a la academia) y, así las cosas, todo tiende a perecer, otras, sencillamente se olvidaron de que esto de la carrera, además de no ser un hobby, es fundamental para la máxima calidad y la formación.

    Desalentador panorama veo en Colombia, nadie hace nada, nadie opina nada, todos/as tienen miedo de perder los puestos (aplica para las privadas -no todas-, supongo que las públicas presentan otro diagnóstico). La educación superior tampoco es un hobby, pero es parte de la solución que esperan millones de jóvenes de un país que hace poco vivió tremendo estallido social. Pues sin profesores/as de alto nivel difícilmente podremos hacer del mundo académico algo serio y digno para ellos/as, más allá de generar cartones. Preocupados/as por los ranking a los que poco accedemos ante la pauperización, uno que otro scopus no dará la entrada a nada.

    El negocio está en crisis en varias de las universidades y, en tal caso, poco de derechos y garantías para la construcción de la academia, por lo menos de esa que nos sacará del bajo nivel de reconocimiento en que nos tienen todavía a nivel internacional.

    ¿Y los/as estudiantes? Mejor intento responder esa pregunta en otra columna de catarsis.

  • El silencio de los intelectuales

    El silencio de los intelectuales

    Boaventura de Sousa Santos*

    *Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Texto enviado a OtherNews por el autor, el 21.02.23

    Traducción de Bryan Vargas Reyes

    Cada pueblo caminaba por las calles de Europa con una pequeña antorcha en la mano; y ahora, he aquí el fuego. (Jean Jaurès, 25 de julio de 1914, seis días antes de ser asesinado por un fanático militarista)

    Los intelectuales no tienen el monopolio de la cultura, de los valores o de la verdad, y mucho menos el monopolio de aquello que debería ser entendido por cualquiera de estos «dominios del espíritu», como se decía antiguamente. Tampoco pueden renunciar a denunciar lo que, en su opinión, consideran ser destructivo de la cultura, de los valores y de la verdad, especialmente cuando esta destrucción supuestamente ocurre en nombre de la cultura, los valores y la verdad. Los intelectuales no pueden dejar de saludar al sol antes de que nazca el día, pero tampoco pueden evitar advertir que muchas nubes pueden nublar el cielo antes de que caiga la noche e impedir que se disfrute la claridad del día.

    En Europa estamos asistiendo al alarmante (re)surgimiento de dos realidades destructivas de los «dominios del espíritu»: la destrucción de la democracia, con el crecimiento de las fuerzas políticas de extrema derecha; y la destrucción de la paz con la naturalización de la guerra. Cualquiera de estas destrucciones está legitimada por los valores que pretende destruir: la apología del fascismo se hace en nombre de la democracia y la apología de la guerra en nombre de la paz. Todo esto es posible porque la iniciativa política y la presencia mediática están siendo entregadas a las fuerzas belicistas y a las fuerzas conservadoras de derecha o extrema derecha. Las medidas de protección social para que la población sienta en el presupuesto y en la convivencia que la democracia es mejor que la dictadura son cada vez más escasas debido a los costos de la guerra en Ucrania y al hecho de que las sanciones económicas en contra del “enemigo”, que supuestamente debían causar daño al enemigo, están, de hecho, causando daño a los pueblos europeos cuyos gobiernos se aliaron con Estados Unidos.

    La destrucción de la paz y la democracia se debe generalmente a la constitución desigual y paralela de dos círculos de libertades autorizadas, es decir, las libertades de expresión y acción aceptadas por los medios de comunicación y el poder político. El círculo de libertades autorizadas para posiciones progresistas que defienden la paz y la democracia disminuye cada vez más, mientras que el círculo de libertades autorizadas para posiciones conservadoras que hacen apología de la guerra y la polarización fascista sigue creciendo. Los comentaristas progresistas están cada vez más ausentes de los grandes medios de comunicación, mientras que los conservadores dejan pasar semanalmente páginas enteras cargadas de una mediocridad espantosa. Veamos los principales síntomas de este vasto proceso en curso.

    1. La guerra de información sobre el conflicto entre Rusia y Ucrania se ha desarrollado hasta ahora de tal manera que incluso los comentaristas con cierto sentido común conservador se someten a ella con repugnante sumisión. Un ejemplo entre muchos de los medios corporativos europeos: en el comentario semanal de un canal de televisión portugués (SIC, 29 de enero de 2023), un conocido comentarista, generalmente una persona de buen criterio dentro del campo conservador, dijo más o menos esto: «Ucrania tiene que ganar la guerra porque si no gana, Rusia invadirá otros países de Europa». Más o menos lo mismo que los televidentes estadounidenses escuchan todos los días de la mano de Rachel Maddow en el canal de televisión MSNBC. ¿De dónde viene este absurdo sino del consumo excesivo de desinformación? ¿Se les habrá olvidado que la Rusia postsoviética quería unirse a la OTAN y a la UE y fue rechazada, y que la expansión de la OTAN en las fronteras de Rusia, en contra de lo que le fue prometido a Gorbachov, podría ser una preocupación defensiva legítima por parte de Rusia, incluso si es ilegal invadir Ucrania, como condené desde primera hora? ¿No sabrán que fueron Estados Unidos y Reino Unido quienes boicotearon las primeras negociaciones de paz poco después de la guerra haber comenzado? Y si, por hipótesis, Zelensky quisiera abrir negociaciones con Putin, ¿creen que solo lo detendría la extrema derecha ucraniana? ¿Estados Unidos o Reino Unido lo permitirían? ¿No han pensado los comentaristas ni por un momento que una potencia nuclear enfrentada a la eventualidad de la derrota en la guerra convencional puede recurrir a las armas nucleares, y que esto puede causar una catástrofe nuclear? ¿Y no se dan cuenta de que en la guerra de Ucrania se explotan dos nacionalismos (ucraniano y ruso) para someter a Europa a una dependencia total de Estados Unidos y detener la expansión de China, el país con el que Estados Unidos está realmente en guerra? ¿Que Ucrania es hoy la prefiguración de lo que Taiwán será mañana? Curiosamente, en este vértigo ventrílocuo de la propaganda, nunca se dan detalles sobre lo que significa la derrota de Rusia. ¿Conducirá al derrocamiento de Putin? ¿La balcanización de Rusia?

    2. La ideología anticomunista que ha dominado el mundo occidental durante los últimos ochenta años está siendo reciclada para fomentar hasta la histeria el odio antirruso, a pesar de que se sabe que Putin es un líder autocrático, amigo de la derecha y de la extrema derecha europea. Se prohíben los artistas, músicos y deportistas rusos, y se eliminan los cursos sobre cultura y literatura rusas, tan europeas como la francesa. En la primera reunión internacional del club P.E.N. después de la Primera Guerra Mundial, celebrada en mayo de 1923, los escritores alemanes fueron prohibidos como parte de la estrategia de humillar la potencia vencida en el Tratado de Versalles de 1919. La única voz disidente fue la de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915. Él, que había escrito tanto contra la guerra, y específicamente contra los crímenes de guerra de los alemanes, tuvo el coraje de declarar, «en nombre del universalismo intelectual»: «No someto mis pensamientos a las fluctuaciones políticas y dementes de la política».

    3. La democracia está siendo tan vaciada de contenido que puede ser defendida instrumentalmente por aquellos que la usan para destruirla, mientras que aquellos que sirven a la democracia para fortalecerla contra el fascismo son considerados izquierdistas radicales. Fue unánime el coro occidental para celebrar los eventos de la plaza Maidan de Kiev en 2014, donde comenzó la guerra de hoy. Aunque las banderas de las organizaciones nazis fueron claramente visibles en las protestas, a pesar de la furia popular dirigida contra un presidente elegido democráticamente, Víctor Yanukovych, a pesar de que las escuchas telefónicas revelaron que la neoconservadora estadounidense, Victoria Nuland, había indicado los nombres de aquellos que asumirían el poder en caso de una votación, incluida la de una ciudadana estadounidense, Natalie Jaresko, que más tarde sería nombrada nueva Ministra de Finanzas…de Ucrania, a pesar de todo esto, estos eventos, que fueron un golpe bien orquestado para ahuyentar a un presidente pro-russo y convertir a Ucrania en un protectorado estadounidense, se celebraron en todo Occidente con la vibrante victoria de la democracia. Nada de esto fue incluso tan absurdo como el hecho de que el diputado de la oposición venezolana, Juan Guaidó, se proclamara presidente interino de Venezuela en una plaza de Caracas en 2019, y eso fue suficiente para que Estados Unidos y muchos países de la UE lo reconocieran como tal. En diciembre de 2022, fue la propia oposición venezolana la que puso fin a dicha farsa.

    4. La dualidad de criterios para juzgar lo que está sucediendo en el mundo asume proporciones aberrantes y se ejerce casi automáticamente para fortalecer a los apologistas de la guerra, estigmatizar a los partidos de izquierda y normalizar a los fascistas. Los ejemplos son tantos que cuesta seleccionarlos. Doy algunos de ellos. En Portugal, por ejemplo, el comportamiento ruidoso e insultante de los miembros del partido de extrema derecha Chega en el parlamento es muy similar al comportamiento de los parlamentarios del partido nazi en el Reichstag desde que ingresó en el Parlamento alemán a principios de la década de 1920. Hubo intentos de detenerlos, pero la iniciativa política les pertenecía y las condiciones económicas los favorecían. En mayo de 1933, estaban promoviendo la primera quema de libros en Berlín. ¿Cuánto tiempo esperarán los portugueses? El segundo ejemplo. Siguiendo una orientación derechista global muy patrocinada por las instituciones de contrainsurgencia de Estados Unidos, los gobiernos izquierdistas que no pueden ser derrocados por golpes suaves deben ser desgastados por acusaciones de corrupción. Forzarlos a lidiar con problemas de gobernabilidad y de crisis permanente para que no puedan gobernar estratégicamente. En Portugal, al parecer, solo hay corrupción en el Partido Socialista. Para los medios de comunicación conservadores hegemónicos, todos los ministros del gobierno socialista, hasta que se demuestre lo contrario, son considerados corruptos. No es difícil encontrar ejemplos similares en otros países.

    En el plano internacional me refiero a dos ejemplos evidentes. Ahora está prácticamente establecido que la explosión de los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022 fue obra de Estados Unidos (como, por cierto, había prometido Joe Biden), con la eventual colaboración de aliados. Si fue o no fue su responsabilidad, deberá ser investigado sin demora por una comisión internacional independiente. Lo que parece claro es que la parte perjudicada, Rusia, no tenía ningún interés en destruir la infraestructura cuando le bastaría cerrar el grifo. El 8 de febrero de 2023, el respetado periodista estadounidense Seymour Hersh reveló con información concluyente que fue Estados Unidos quien planeó desde diciembre de 2021 la explosión de los gasoductos Nordstream 1 y Nordstream 2[1]. Si es así, estamos ante un delito grave que configura un acto de terrorismo de Estado. Debería ser de gran interés para Estados Unidos, el Estado que se afirma como un defensor de la democracia global, averiguar qué sucedió. ¿Era esta la única forma de obligar a Alemania a unirse a la guerra contra Rusia? ¿El sabotaje de los gasoductos pretendía acabar con la política de mayor autonomía energética para Europa en relación con EE. UU. iniciada por Willy Brandt? Con la energía cara y las empresas cerradas, ¿no fue esta una forma eficaz de detener el motor económico de la UE? ¿Quién se beneficia de ello? ¿Se incluyó en el cálculo el injusto sacrificio impuesto a las familias alemanas de pasar por un invierno sin un calor razonable? El más profundo silencio pesa sobre este acto terrorista.

    El segundo ejemplo. La violencia de la ocupación colonial israelí sobre Palestina se intensifica. Desde principios de año, Israel ha matado a 35 palestinos; el 26 de enero asaltó el campamento de refugiados de Jenin en el West Bank y mató a otras 10 personas, incluidos 2 niños. Un día después, un joven palestino mató a siete personas fuera de la sinagoga de un asentamiento israelí en la sección oriental de Jerusalén, que fue ocupada ilegalmente por Israel. La violencia existe en ambos lados, pero la desproporción es brutal, y muchos actos de terrorismo por parte de Israel (a veces cometidos con impunidad por colonos o por militares en los denominados “checkpoints”) ni siquiera se denuncian. No hay enviados de los medios de comunicación occidentales para informar de lo que está sucediendo en los territorios ocupados, donde se produce la mayor violencia. No tenemos imágenes insoportables del sufrimiento y muerte en el lado palestino (a excepción de imágenes furtivas de teléfonos móviles). La comunidad internacional y el mundo árabe no dicen nada. A pesar de la inmensa desproporción de la violencia entre los dos lados de la guerra, no hay ningún movimiento para enviar armas para Palestina, contrario a lo que sí se está haciendo con Ucrania. ¿Por qué la resistencia de los ucranianos es justa y la de los palestinos no lo es? Europa, el continente donde tuvo lugar el holocausto judío, está en el origen remoto de los crímenes cometidos contra Palestina, pero hoy muestra una odiosa complicidad con Israel. La UE está trabajando arduamente para establecer un tribunal para juzgar los crímenes de guerra. Pero hipócritamente, solo los crímenes cometidos por Rusia. Como en los años que precedieron a la Primera Guerra Mundial, los llamamientos al europeísmo (la paneuropea, como se llamaba entonces) son cada vez más llamamientos a la guerra cargados con una retórica para encubrir el sufrimiento injusto y la pérdida de bienestar que se está imponiendo a los pueblos europeos sin haber sido consultados sobre la necesidad o conveniencia de la guerra.

    ¿Por qué hay tanto silencio sobre todo esto?

    Frente a todo esto, quizás el silencio más incomprensible sea el de los intelectuales. Incomprensible, porque los intelectuales afirman a cada paso tener una mayor clarividencia que la de los mortales comunes. Sabemos por experiencia histórica que, en los períodos inmediatamente anteriores al estallido de las guerras, todos los políticos dicen que están en contra de la guerra mientras contribuyen a ella. En estas condiciones el silencio es pura complicidad con los señores de la guerra. Contrariamente a lo sucedido a principios del siglo XX, no hay fuertes declaraciones de intelectuales reconocidos por la paz o por la «independencia de espíritu» y en defensa de la democracia. Cuando comenzó la Primera Guerra Mundial, tres imperialismos estaban presentes: el ruso, el británico y el prusiano. No había duda para nadie de que el más agresivo era el imperialismo prusiano.

    Curiosamente, en ese momento no se escuchó a grandes intelectuales alemanes manifestarse contra la guerra. El caso de Thomas Mann merece una reflexión. En noviembre de 1914, escribió un artículo en la Neue Rundschau[2] titulado Gedanken im Kriege (Pensamientos en tiempos de guerra) en el que defendía la guerra como un acto de Kultur (es decir, Alemania, como él mismo añadiría) contra la civilización. Para él, la Kultur era la sublimación de lo demoniaco (die Sublimierung des Damonischen) y estaba encima de la moral, de la razón y de la ciencia. Y concluía, “la ley es amiga de los débiles, quisiera nivelar el mundo, pero la guerra hace aparecer la fuerza” (Das Gesetz ist der Freund des Schwachen, mochte gern die Welt verflachen, aber der Krieg lasst die Kraft erscheinen)[3]. Según él, Kultur y militarismo eran hermanos. En 1919, publicó el libro Consideraciones de un apolítico[4] en donde defendería la política del Kaiser y afirmaba que la democracia era una idea antialemana. Felizmente para la humanidad, Thomas Mann cambió sus ideales y se transformó en uno de los grandes críticos del nazismo. Por el contrario, en el lado ruso, las voces críticas contra el imperialismo ruso, desde Kropotkine hasta Tolstoi, desde Dostoievski hasta Gorki, siempre han sido bien notorias.

    Hay muchas preguntas que los intelectuales tienen la obligación de responder. ¿Por qué se habrán callado? ¿Seguirá habiendo intelectuales, o lo que queda es una pobre clericultura?

    [1]https://seymourhersh.substack.com/p/how-america-took-out-the-nord-stream?r=5mz1&utm_campaign=post&utm_medium=web

    [2] Revista literaria alemana trimestral con sus más de 100 años de historia ininterrumpida, es una de las publicaciones culturales más antiguas de Europa.

    [3] Citado por Romain Rolland Au-dessus de la mêlée. Paris, Paul Ollendorf, 1915, 59.

    [4] Betrachtungen eines Unpolitischen, Berlim, S. Fischer Verlag

  • Los imperialismos

    Los imperialismos

    Boaventura de Sousa Santos*

    *Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU.) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Texto enviado a OtherNews por el autor, el 21.02.23

    Traducción de Bryan Vargas Reyes

    Desde el principio condené enérgicamente la invasión de Ucrania por parte de Rusia, pero desde ese momento subrayé que ha habido una fuerte provocación estadounidense para que esto sucediera con el objetivo de debilitar a Rusia y detener a China. En la Guerra de Ucrania, el imperialismo estadounidense, el imperialismo ruso y el imperialismo chino se enfrentan. Estoy en contra de todo imperialismo y admito que en el futuro el imperialismo ruso o el imperialismo chino pueden ser los más peligrosos, pero no tengo ninguna duda de que en este momento el imperialismo más peligroso es el de Estados Unidos. Saca ventaja en dos áreas, la militar y la financiera. Nada de esto garantiza la longevidad de este imperialismo. De hecho, he argumentado que está en declive, pero la decadencia en sí misma puede ser uno de los factores que explica la mayor peligrosidad de hoy.

    La dinámica del imperialismo estadounidense parece imparable, siempre alimentada por la creencia de que la destrucción que provoca o incita tendrá lugar lejos de sus fronteras protegidas por dos vastos océanos. Por lo tanto, tienen un desprecio casi genético por otros pueblos. Estados Unidos siempre dice que interviene por el bien de la democracia y solo deja destrucción y dictadura o caos tras su paso.

    La última y quizás más extrema manifestación de esta ideología se puede leer en el último libro del neoconservador Robert Kagan (casado con la neoconservadora, Victoria Nuland, subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos del gobierno del presidente Joe Biden), The Ghost at the Feast: America and the Collapse of World Order, 1900-1941 (Nueva York, Alfred Knopf, 2022). La idea central de este libro es que Estados Unidos es un país único en el mundo en su deseo de hacer a las personas más felices, más libres y ricas, luchando contra la corrupción y la tiranía dondequiera que existan. Son tan maravillosamente poderosos que habrían evitado la Segunda Guerra Mundial si hubieran intervenido militar y financieramente a tiempo para obligar a Alemania, Italia, Japón, Francia y Gran Bretaña a seguir el nuevo orden mundial dictado por Estados Unidos.

    Todas las intervenciones estadounidenses en el extranjero han sido altruistas, por el bien de los pueblos intervenidos. Según Kagan, desde las primeras intervenciones militares en el extranjero —la guerra hispanoamericana de 1898 (con el propósito de dominar Cuba desde entonces hasta hoy), y la guerra filipino-estadounidense de 1899-1902 (contra la autodeterminación de Filipinas y que resultó en más de 200.000 muertos)— Estados Unidos siempre ha intervenido con fines altruistas y por el bien de los pueblos.

    Este monumento a la hipocresía y el ocultamiento de verdades incómodas ni siquiera considera la trágica realidad de los pueblos indígenas y la población negra de Estados Unidos sometidos al exterminio y la discriminación más violentos en el momento de estas intervenciones supuestamente liberadoras en el extranjero. El registro histórico revela la crueldad de esta mistificación. Invariablemente, las intervenciones han sido dictadas por los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos, en los que, además, Estados Unidos no son una excepción. Por el contrario, este siempre ha sido el caso para todos los imperios (ver la invasión de Rusia por Napoleón y Hitler).

    Los registros históricos muestran que la prevalencia de los intereses imperiales de Estados Unidos a menudo ha llevado a borrar las aspiraciones de autodeterminación, libertad y democracia y a apoyar a los dictadores sedientos de sangre que resultó en devastación y muerte, la Guerra del Plátano en Nicaragua (1912), el apoyo al dictador cubano Fulgencio Batista y la operación militar en Bahía Cochinos de 1961, el apoyo al golpe militar en Brasil en 1964 y la caída de Salvador Allende en Chile (1973); del golpe contra el presidente Mohammad Mossaddegh, democráticamente elegido de Irán, (1953) al golpe de Estado contra Jacobo Árbenz, también democráticamente elegido, de Guatemala (1954); de la invasión a Vietnam para poner fin a la amenaza comunista (1965) a la invasión de Afganistán (2001), supuestamente para defenderse de los terroristas (que no eran afganos) que atacaron las Torres Gemelas de Nueva York, después de haber apoyado en los veinte años anteriores a los muyahidines contra el gobierno comunista respaldado por la Unión Soviética; de la invasión de Irak en 2003 para eliminar a Saddam Hussein y sus armas de destrucción masiva (que no existían), a la intervención en Siria para defender a los rebeldes que eran en su mayoría (y son) islamistas radicales; de la intervención, a través de la OTAN, en los Balcanes sin autorización de la ONU (1995), a la destrucción de Libia (2011).

    Siempre hubo «razones benevolentes» para estas intervenciones, que siempre tuvieron cómplices y aliados locales. ¿Qué quedará de la mártir Ucrania cuando termine la guerra (todas las guerras acaban algún día)? ¿En qué situación quedarán los otros países de Europa, especialmente Alemania y Francia, todavía dominados por la falsa idea de que el Plan Marshall fue la expresión de la filantropía desinteresada de Estados Unidos, a la que deben infinita gratitud y solidaridad incondicional? ¿Cómo quedará Rusia? ¿Qué equilibrio se puede hacer más allá de la muerte y la destrucción que la guerra siempre causa? ¿Por qué no hay un fuerte movimiento en Europa por una paz justa y duradera? Aunque la guerra se está librando en Europa, ¿están los europeos esperando que surja un movimiento contra la guerra en Estados Unidos para enlistarse en él con buena conciencia y sin riesgo de ser considerados amigos de Putin o comunistas?

  • Adiós a Europa

    Adiós a Europa

    Boaventura de Sousa Santos*

    Un nuevo-viejo fantasma se cierne sobre Europa: la guerra. El continente más violento del mundo en términos de muertes en conflictos armados en los últimos cien años (para no retroceder en el tiempo e incluir las muertes sufridas por Europa durante las guerras religiosas y las muertes infligidas por los europeos a los pueblos sometidos al colonialismo) se encamina hacia un nuevo conflicto bélico, ochenta años después del conflicto más violento hasta el momento, con unos ochenta millones de muertos.

    Todos los conflictos anteriores aparentemente comenzaron sin una razón fuerte, era opinión común que durarían poco tiempo y, en un principio, la mayoría de la población subsanada seguía haciendo su vida normal, yendo de compras y al cine, leyendo periódicos y disfrutando charlas amenas sobre política y cotilleo en las explanadas. Cada vez que surgía un conflicto violento localizado, había una convicción dominante de que se resolvería localmente. Por ejemplo, muy pocas personas (incluidos los políticos) pensaron que la Guerra Civil Española (1936-1939) y 500.000 muertos eran el presagio de una guerra más amplia, la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que las condiciones estaban allí.

    Aun sabiendo que la historia no se repite, es legítimo preguntarse si la actual guerra entre Rusia y Ucrania no es el presagio de una nueva guerra mucho más amplia. Se están acumulando señales de que un peligro mayor puede estar en el horizonte. A nivel de la opinión pública y del discurso político dominante, la presencia de este peligro se manifiesta en dos síntomas opuestos. Por un lado, las fuerzas políticas conservadoras ostentan no sólo la iniciativa ideológica sino una recepción privilegiada en los medios. Son polarizantes, enemigos de la complejidad y de la argumentación serena, usan palabras extremadamente agresivas y hacen encendidos llamamientos al odio. No les inquieta el doble criterio con el que comentan los conflictos y la muerte (por ejemplo, entre muertos en Ucrania y en Palestina),

    En esta corriente de opinión conservadora se mezclan cada vez más posiciones de derecha y extrema derecha, y el mayor dinamismo (agresividad tolerada) proviene de esta última. Este dispositivo pretende inculcar la idea del enemigo a destruir. La destrucción por las palabras predispone a la opinión pública a la destrucción por los hechos. A pesar de que en democracia no hay enemigos internos y sólo adversarios, la lógica de la guerra se transpone insidiosamente a supuestos enemigos internos, cuya voz debe ante todo ser silenciada. En los parlamentos, las fuerzas conservadoras dominan la iniciativa política; mientras que las fuerzas de izquierda, desorientadas o perdidas en laberintos ideológicos o cálculos electorales insondables, se refieren a un defensismo tan paralizante como incomprensible.

    La pulsión de muerte europea se extiende en dos frentes: la extrema derecha defiende el fascismo en nombre de la democracia; el secretario general de la OTAN defiende la guerra en nombre de la paz.

    Pero el espectro de un peligro mayor está señalado por un síntoma opuesto. Los observadores más atentos toman conciencia del fantasma que acecha a la sociedad y confluyen de manera sorprendente en sus inquietudes. En los últimos tiempos me he identificado mucho con los análisis de comentaristas a quienes siempre he reconocido como pertenecientes a una familia política diferente a la mía.

    Me refiero a textos de José Pacheco Pereira, Teresa de Sousa (publicado en este diario) o Miguel Sousa Tavares (Expresso). Lo que tenemos en común es la subordinación de las cuestiones de la guerra y la paz a las cuestiones de la democracia. Podemos diferir en lo primero y coincidir en lo segundo. Por la sencilla razón de que sólo el fortalecimiento de la democracia en Europa puede conducir a la contención del conflicto entre Rusia y Ucrania y su solución pacífica. Sin una democracia vigorosa, Europa caminará, sonámbula, hacia su destrucción.

    ¿Llegaremos a tiempo para evitar la catástrofe? Me gustaría decir que sí, pero no puedo. Los signos son muy preocupantes. Primero, la extrema derecha crece globalmente impulsada y financiada por los mismos intereses que se reúnen en Davos para salvaguardar su negocio. En la década de 1930, la gente le tenía mucho más miedo al comunismo que al fascismo; hoy, sin la amenaza comunista, temen la revuelta de las masas empobrecidas y proponen como única respuesta la represión policial y militar violenta. Su voz parlamentaria es la de la extrema derecha. La guerra interna y la guerra externa son dos caras de un mismo monstruo y la industria armamentística se beneficia por igual de ambas.

    En segundo lugar, la guerra de Ucrania parece más confinada de lo que realmente es. El flagelo actual, que azota las llanuras donde hace ochenta años murieron tantos miles de personas inocentes (principalmente judíos), tiene las dimensiones de una autoflagelación. Rusia hasta los Urales es tan europea como Ucrania, y con esta guerra ilegal, además de vidas inocentes, muchas de ellas de habla rusa, está destruyendo la infraestructura que construyó cuando era la Unión Soviética. La historia y las identidades etnoculturales entre dos países están mejor entrelazadas que con otros países que anteriormente ocuparon Ucrania y ahora la apoyan.

    Tanto Ucrania como Rusia necesitan mucha más democracia para poder poner fin a la guerra y construir una paz que no los deshonre. Europa es más vasta de lo que parece desde Bruselas. En la sede de la Comisión (u OTAN, que es lo mismo) domina la lógica de la paz según el Tratado de Versalles de 1919, y no la del Congreso de Viena de 1815. La primera humilló a la potencia vencida (Alemania) .y la humillación condujo a la guerra veinte años después; la segunda honró a la potencia vencida (la Francia napoleónica) y garantizó un siglo de paz en Europa. La paz de Versalles presupone la derrota total de Rusia, tal como la imaginaba Hitler. ¿Sus ideólogos pensaron que si la potencia perdedora tuviera armas nucleares no dejaría de usarlas? ¿Y que esto será el holocausto nuclear?

    Sin Rusia, Europa es la mitad de sí misma, económica y culturalmente. La mayor ilusión que la guerra de la información ha inculcado a los europeos en el último año es que Europa, una vez amputada de Rusia, podrá restaurar su integridad con el trasplante de Estados Unidos. Que se haga justicia a los EU: cuidan muy bien sus intereses. La historia muestra que un imperio en declive siempre busca arrastrar consigo sus esferas de influencia para retrasar su declive. Así Europa sabría cuidar de sus intereses.

    (*)  Director Emérito del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra y Coordinador del Observatorio Permanente de Justicia

  • Inglórios generais ii

    Inglórios generais ii

    Carlos Frederico Marés
    Carlos Frederico Marés

    Que eles tentaram o golpe, nenhuma dúvida. Mas algumas perguntas precisam ser respondidas: quem, como, quando, onde, por quê? Algumas parecem fáceis, mas sempre há um desdobramento, uma extensão que deixa uma pulga atrás da orelha. Por exemplo, o ‘como’. Será que os líderes, os ‘quem’, queriam quebrar tudo ou só tomar os palácios e esperar os salvadores da desordem? Ainda sobre os ‘quem’. Será que Bolsonaro, o Jair, liderava o movimento de forma secreta e astuta? (astuta é uma licença poética e secreta retórica) Ou havia outro senhor liderando para ele ou apesar dele? Digo senhor porque está descartada a hipótese da liderança ser de uma mulher, não ia ser tão grosseira, por isso que o Exército não tem mulheres no comando. Ou estou iludido? Há mais desdobramentos da questão ‘quem’. Mas vamos analisar tudo isso sem método, num livre pensar, afinal, parece que o golpe mesmo não teve método. Ou não terá sido benpensado na organização e execução escatológica?
    Os líderes, ou beneficiários dos atropelos e atrocidades de 8 de janeiro não estavam lá, isso é certo. Quer dizer, o ‘quem’ não estava lá. Lá havia pau mandado, nenhum general. Mas os líderes articuladores queriam mesmo depredar, rasgar quadros, quebrar estátuas, destruir cadeiras, vidros e mesas? Pelo menos queriam causar desordem tão grande que houvesse necessidade de restabelecer outra ordem diferente da do governo recém-empossado. Bolsonaro disse mais de uma vez: “vocês sabem o que fazer”, será que sabiam, teriam recebido orientação de quebrar tudo especialmente obras de arte? Ele mesmo provavelmente faria assim, atacaria sem dó quadros, estátuas etc, afinal pensa que arte é coisa de vocês sabem quem! Mas vejamos, se não tivesse quebradeira haveria ordem a reestabelecer? A ordem veio de um comandante: – quebrem tudo! Claro, cada um quebrou o que estava ao alcance ou o que lhe parecia mais divertido ou mais desordeiro. Quem arrancou a porta do armário do Ministro Alexandre de Morais imaginou, orgulhoso, que estaria fazendo um grande feito, que vergonha seria revelar as vestes talares do Ministro (nem talares são aquelas capinhas). Mas a ordem não foi individual: quebrem, cada um sabe como!
    Mas será que o grande chefe, general em comando queria restabelecer a ordem reempossando Bolsonaro? Duas hipóteses: não, encontraria alguém mais … astuto; sim, Bolsonaro incomoda pouco como chefe de estado, fica passeando de jet ski, moto, comendo pastel e derrubando os farelos, tudo bem pago pelo cartão corporativo, enquanto os mais astutos vão fazendo o que deve e precisa para não deixar o comunismo avançar, por exemplo, comprando viagra e conseguindo um carguinho a mais. Mas outras hipóteses são possíveis, é só pensar. Livre pensar. Juridicamente, e os fascistas gostam de dizer que obedecem à ordem jurídica, por isso roubaram o exemplar da Constituição do STF, era difícil reestabelecer Jair no poder, então, já que tem que inventar um jeito, poderiam instalar qualquer um na cadeira presidencial. As Forças Armadas já fizeram isso em 1964, sempre haverá um jurista criativo à disposição. A história saberá! Ou não será contada?
    Tem gente comparando o assalto aos palácios à invasão do Capitólio de 6 de janeiro de 2022. Pode ter sido a inspiração da turba, mas a ação pareceu mais com outra invasão de 90 anos atrás, o criminoso incêndio da Reichstag, em 27 de fevereiro de 1933. Mas, mais uma vez, como é que iriam encaixar a volta do Jair, que já era só um ex. Em Berlim botaram fogo no parlamento e puseram a culpa nos comunistas que tudo que queriam era um parlamento funcionando, mas uma polícia e um juiz parciais confirmaram que foram os comunistas, então, quem estava no poder, ficou. Mas os líderes do golpe de 8 de janeiro não esqueceram que a tática do Reichstag foi com polícia e juízes parciais, o que foi fácil de conseguir, mas sem câmeras e publicações ao vivo. Bem que alguns tentaram dizer que eram infiltrados petistas, mas os petistas não saíram nas fotos.

    O brilhante pensamento dos comandantes foi de que o assalto não poderia ser contido nem pela Polícia Militar do Distrito Federal, acéfala pelas férias do secretário Anderson, nem pela Polícia Federal, sem contingente de choque suficiente, nem pela Força Nacional, que não teria tempo de juntar soldados, restaria ao Exército Nacional, quem sabe ajudado pela marinha e pela Aeronáutica, salvar a pátria da mão dos vândalos.

    Uma coisa porém é certa, não houve invasão, nem incêndio. A turba pau mandada encontrou as portas abertas e sem resistência, então não dá pra dizer que houve invasão, tampouco houve incêndio, só quebradeira, nenhum único tiro foi disparado, ferimentos, se houve, foram de cacos de vidro estilhaçados. É como se o gerente fizesse parte da quadrilha e abrisse a porta do cofre do banco.
    O brilhante pensamento dos comandantes foi de que o assalto não poderia ser contido nem pela Polícia Militar do Distrito Federal, acéfala pelas férias do secretário Anderson, nem pela Polícia Federal, sem contingente de choque suficiente, nem pela Força Nacional, que não teria tempo de juntar soldados, restaria ao Exército Nacional, quem sabe ajudado pela marinha e pela Aeronáutica, salvar a pátria da mão dos vândalos. Melhor não chamá-los de vândalos, que foram um povo que dizem que destruíram o sul da Europa e o norte da África para estabelecer um império, mas os europeus não fizeram igualzinho na América, com muito mais sucesso? Vamos então chamá-los de criminosos, simplesmente. A ironia é que os criminosos que assaltaram os palácios eram pau mandados dos mesmos senhores que salvariam a pátria de suas ações. Aqui, no livre pensar, criminosos seriam os que diziam estar salvando e os salvadores, afinal, foram os que cometeram atos criminosos. A confusão está muito grande, melhor parar de pensar. O fato é que imaginavam que enquanto os criminosos salvavam a pátria o governo federal ficaria inerte e como agradecimento entregaria o poder a sabe lá quem.

    Muitas perguntas ficaram sem respostas, o inquérito responderá algumas e a história responderá o resto, quem sabe.

    Voltando a pensar, porque os atos foram somente no dia 8, domingo, e não dia 1º, também domingo, ou um domingo qualquer de dezembro? O golpe salvador teria que ser depois da posse, porque senão, a incompetência de não contê-lo seria do antigo presidente e o poder teria que ser entregue ao presidente eleito. Dia primeiro não poderia ser, porque havia muita gente na posse e seria um tumulto generalizado, com risco dos fascistas serem derrotados, seria uma guerra campal. E, pior, a incompetência seria sempre do governo velho, já que o novo nem tinha tomado posse. O melhor dia seria domingo, 08/01, de fato. Estratégia certa, chance de juntar mais gente fantasiada de patriota, menor tensão nos palácios. O dia tinha ser aquele domingo. Então teve muito planejamento, sim.
    Não tinha como dar errado. O secretário de segurança do DF em Miami, quem assumiu nem sabia onde encontrar a tropa, PM desmobilizada, governador pouco atento ou dissumulado, bastava dar informação imprecisas ou falsas para o Ministério de Defesa que repassava ao da Justiça. Em matéria de informações falsas, essa turma é sabidamente profissional. Não tinha como dar errado: Truco! Tinham as cartas na mão e o adversário aparentemente sem cartas, sem defesa, sem saber como agir, a receita perfeita da incompetência. Só que não! O governo que tomara posse e ainda não tivera tempo de se organizar plenamente, não sabia do golpe, mas o esperava. Tinha uma carta poderosa, absolutamente incompreensível para os golpistas, a competência de tratar com situações adversas, a sabedoria que nasce do povo e que sabe enfrentar a violência da arrogância. O governo, mais civil do que nunca, não pediu arrego aos generais, resolveu com as forças civis, com os governadores, com ordens diretas e legítimas às polícias. Os criminosos não puderam mostras as cartas, eram fracas e exporiam os mandantes, os comandantes, os inglórios generais. Nem as cartas puderam mostrar, rabo entre as pernas, tornozeleiras na canela, algemas nas mãos, perderam. Mais uma vez, como se de nada soubessem, os generais vão repetir a frase: “nem sabia que torturavam”.
    Muitas perguntas ficaram sem respostas, o inquérito responderá algumas e a história responderá o resto, quem sabe. Mas atenção, há uma lição a ser tirada do episódio. Os porões não foram abandonados, ao contrário, estão ocupados pelas mentes mais malignas, pelos fascistas mais grotescos, daqueles que espumam ao escutar a palavra arte e suam de medo ao saber que em alguns corações existe o amor. E esses moradores dos porões, que sempre saem a luz do dia fantasiados de patriotas ou religiosos, continuam conspirando, não são muito competentes, mas tem gente criativa que os ajuda e, o que é muito pior, estão armados.
    Para combatê-los, nada melhor que muita arte, amor, fraternidade e emoção. Riso também faz bem! Mas, ao mesmo tempo que devemos extirpar todo ódio de nosso coração, devemos exigir justiça e cada um que cometeu o crime, destruindo, mandando destruir, financiando a destruição deve cumprir exatamente com o mandamento da lei. Nossa exigência deve ser singelamente que o sistema de justiça penal funcione rápido e justo, sem juízes parciais e sem procuradores submissos.
    Sem anistia!
    P.S.: INGLÓRIOS GENERAIS I foi publicado no dia 1º de agosto de 2020, nesta revista: (AQUI)

  • A censura e o exílio

    A censura e o exílio

    Carlos Frederico Marés
    Carlos Frederico Marés

    Uruguai era um bom destino para brasileiros perseguidos pela ditadura. Montevidéu, com teatros de qualidade, livrarias fartas, lançamentos literários, editava mais exemplares diários de jornais que o Brasil todo, o que parece inimaginável para um país com uma população 30 vezes menor. Mas era assim.

    Exilados notáveis, João Goulart, Brizola, Amauri Silva, Paulo Schilling, Neiva Moreira e muitos outros podiam ser encontrados nas ruas e bares da cidade. Brizola era mais difícil, vivia confinado em Atlântida, a pedido e bancado pela ditadura brasileira. Destaque especial para o Prefeito de Natal, Djalma Maranhão, que em 1961 lançara um projeto freiriano anterior a Paulo Freire, “De pés descalços também se aprende a ler”. De fato, Paulo Freire faria o grande experimento de alfabetização em Angico em 1963, dois anos depois e no mesmo Estado.

    Exilado, o ex-prefeito mantinha na Praça da Independência um negócio que incluía a venda de jornais e revistas do Brasil. A pequena loja dividia espaço com uma casa de câmbio e uma agência de turismo, os brasileiros que iam pelos jornais se juntavam na calçada ou num café ao lado. Todos os dias chegavam os jornais devidamente censurados pela ditadura brasileira. Todos os dias brasileiros exilados se juntavam para comprar, ler e comentar os jornais.

    Ocorre que o Presidente eleito, Pacheco Areco, não resistiu à pressão dos EEUU e, para não sofrer um golpe, passou a ser figurativo, entregando o poder real aos militares. Começava uma estranha ditadura com presidente civil e mando militar. Em pouco tempo se estabeleceu censura tão feroz quanto a brasileira, afinal, para isso tinham tomado o poder. Pacheco Areco fazia pose, muita pose. E só! Era um fantoche e poucos sabiam os nomes dos que efetivamente mandavam.

     

    A censura passou a proibir certos assuntos e palavras, entre elas a mais temida era ‘tupamaros’ como eram chamados os integrantes da mais famosa guerrilha urbana das Américas. Na época os tupamaros faziam façanhas memoráveis em Montevidéu e atordoavam a repressão, por isso tanto temor à palavra. A imprensa local os chamava de ‘innombrables’, em obediência à proibição do termo, mas no Brasil eram chamados de tupamaros mesmo, sempre acompanhado de um adjetivo depreciativo. Assim, o serviço de censura do Uruguai resolveu, por ordem superior ou para mostrar serviço, ler os jornais e revistas brasileiros antes da distribuição. Como não podiam censurar no prelo, na origem, e os censores brasileiros não se dispunham a incluir as proibições uruguaias em suas listas, veio a ordem inapelável a Djalma Maranhão para que a partir do dia seguinte, antes de serem postos à venda, os jornais e revistas deveriam passar pelo visto do censor.

    Grande transtorno. Maranhão não queria parar de distribuir os jornais, mas tinha dificuldade de cumprir a tarefa diária e perder horas esperando a leitura do censor com a loja fechada, pediu a outro asilado, mais jovem e desempregado, que levasse diariamente os jornais ao departamento competente. Assim foi feito, o diminuto lucro com os jornais se desfez no ar, mas os jornais continuaram a ser distribuídos.

    Todos os dias os jornais eram levados à leitura do censor, mas não um exemplar de cada, todos os jornais. Afinal, justificava o censor, a proibição poderia ser total e os jornais teriam que ser apreendidos. As matérias censuradas sempre diziam respeito ao Uruguai e, principalmente, à palavra ‘tupamaros’, não importava quão ofensivos fossem os adjetivos. Os editores brasileiros não levavam muito a sério a política uruguaia e só de vez em quando aparecia uma notícia num canto de página, sempre censurada. Mesmo na época em que esteve sequestrado Dam Mitrioni, acusado de ensinar formas de tortura e o Consul brasileiro Aloysio Gomide, as matérias não tinham grande extensão.   

    Provavelmente o censor não sabia muito bem português e na dúvida ou preguiça, censurava qualquer matéria sobre o Uruguai, apesar da argumentação e tradução feitas pelo enviado de Maranhão dizendo que se tratava de um elogio. Não tinha conversa, o censor, com um risinho cínico, afirmava que era capaz de entender até as entrelinhas, e censurava. Ás vezes o elogio era a Pacheco Areco ou a algum militar, não importava, o censor era implacável. O encontro dos brasileiros no ponto de venda passou a ter horário incerto, mas continuou com um ingrediente a mais, a conversa sobre o que havia sido censurado.      

    As notícias sempre eram curtas e a censura consistia em retirar a página que continha a referência. É claro que a extração tinha que ser de todos os exemplares, sob o olhar vigilante da autoridade. A página ficava apreendida. Depois de um tempo o censor, era sempre o mesmo, foi convencido de que bastava recortar a notícia com uma tesoura, o que dava mais trabalho, cortar jornal por jornal e provar ao censor que tinha sido extirpada a matéria proibida de todos exemplares. Maranhão vendia o jornal recortado, e sentia prazer em contar a cada comprador interessado o absurdo do corte. O problema não era a notícia recortada, os leitores não estavam interessados nas pequenas notícias sobre o Uruguai, mas o verso da folha que só por muita sorte calhava ser uma propaganda. A matéria do verso era censurada por efeito colateral, diziam.

     

    A censura era diária, mas o maior problema era domingo e o volumoso Estadão. O jornal era imenso, com infinitos cadernos de classificados. Um exilado ia todos os domingos a Plaza de la Independencia esperar o Estadão chegar da censura, comprava um exemplar e ia passear de ônibus. O seu prazer era exibir o calhamaço aos uruguaios que tinham o costume de ler jornais nos ônibus e praças. O Uruguai tinha grande variedade de jornais, de todas as tendências, censurados e sem estampar a palavra tupamaros, mas eram em geral de poucas folhas ou tabloides, já o Estadão era aquele volume descomunal. O brasileiro adorava fazer a comparação. Jornal brasileiro não dá pra ler numa viagem só, dizia alto num portunhol forçado, e ria de sincero contentamento. Não eram muitos os prazeres no exílio.

    Na sala do censor o Estadão de domingo era sempre um drama. O censor folheava página por página, caderno por caderno, sem entender o que eram os classificados. Chegou a censurar alguns por confundir o nome do bairro do apartamento ofertado, talvez mais por raiva do que por razão de ofício, mas palavra de censor não volta atrás, na dúvida, tesoura. Sugeriram a Maranhão deixar os cadernos de classificados na censura, mas ele se negava a vender os jornais incompletos, se negava a exercer auto censura, dizia. Podia ser que simplesmente quisesse dar mais trabalho ao censor e não frustrar o prazer semanal do amigo.

    Maranhão era uma dessas lideranças políticas autênticas, que lideram porque sim, que sabe o nome e conhece os problemas de cada um, então o ponto de venda dos jornais brasileiros era o ponto de encontro de exilados. Os jornais propriamente não informavam muito, a censura brasileira não permitia, mas as conversas, sim. Aquele ponto de encontro de exilados era um reconforto diário que servia para atualizar divergências, saber novidades da revolução e renovar esperança, e as vezes resolver problemas de vida, esse era o trabalho de Maranhão, desempenhado com a eficácia de um líder, os jornais eram um pretexto, mas a censura não podia chegar nas conversas, ficava na palavra escrita. Maranhão amava o Nordeste e dizia guardar o seu calor de forma a não precisar de agasalhos naquela gelada e ventosa Plaza de la Independência, todos os dias, com vento, sol ou chuva, animava a conversa de novos e velhos exilados e distribuía os jornais. No fim da tarde, recortava o cabeçalho do encalhe para devolver aos editores como não vendido e os distribuía gratuitamente aos exilados sem dinheiro, que eram muitos. A maior parte não lia os jornais para  informar-se, mas pelo prazer de ler em português, as livrarias não vendiam livros em português.

    Na madrugada fria de 30 de julho de 1971, a três quarteirões do ponto de vendas em Montevidéu, em seu apartamento, morreu de mal súbito Djalma Maranhão sem ter podido voltar à terra natal, Natal. Morria o ponto de vendas da Plaza de la Independencia, no coração de Montevidéu. Da censura à tortura, a ditadura uruguaia fechou o cerco aos exilados. Já não havia razão, nem clima, para viver em Montevidéu.