Autor: ILSA

  • Participación política y social, democracia e instituciones para la paz

    Participación política y social, democracia e instituciones para la paz

    Los procesos y mecanismos asociados con las rutas necesarias para alcanzar una solución política de los conflictos deben tener, como uno de sus propósitos, la refundación de la democracia y del Estado social de derecho, así como la promoción de una cultura política de paz y una verdadera reconciliación. El éxito de los escenarios de posacuerdo, solución política y construcción de paz que se desarrollan y proponen en el contexto nacional deben ponderarse en relación con su capacidad para la consecución de dichos derroteros. Ahora bien, la cantidad y calidad de las reformas políticas, institucionales y sociales que requiere el país implican amplios marcos de participación social y popular, tanto en la construcción de los mecanismos transicionales, como en los diseños institucionales y democráticos que se propongan para la canalización y tramitación de un nuevo ciclo de conflictividades en los marcos que permite la política.

    Para esos efectos, ILSA ha propuesto la participación activa y crítica de las organizaciones sociales y populares en los escenarios locales y sectoriales, participación que ha implicado siempre el cuestionamiento frente a las limitantes propias de los marcos institucionales vigentes y la reflexión sobre los diseños requeridos para una democracia construida desde abajo, plural y diversa, teniendo en cuenta que los procesos de solución a los conflictos abren espacios para que las demandas de reconocimiento e inclusión de las clases subalternas sean escuchadas y atendidas. Nuestro objetivo apunta a que la discusión sobre el cese del conflicto social-armado, así como los momentos posteriores (posacuerdos y construcción de paz), se oriente hacia la necesaria democratización del país, donde los sectores sociales y populares continúen consolidándose como subjetividades activas.

  • Globalización y derecho

    Globalización y derecho

    El campo de acción Globalización y derecho tiene como propósito principal analizar las tendencias del capitalismo actual, enfatizando en algunas de sus expresiones económicas, políticas y socio-ambientales. Se trata, de una parte, de examinar críticamente la introducción de regímenes económicos de alcance supranacional, las dinámicas de los flujos de capital, específicamente de la inversión extranjera directa, el papel de las instituciones financieras internacionales, sobre todo de la banca multilateral, la implantación de proyectos político-económicos de reprimarización de las economías, basados en la mercantilización extrema, la explotación de los recursos naturales, y en relaciones destructivas y depredadoras frente a la naturaleza.

    Todo ello, analizando la irrupción y el fortalecimiento, así como los diseños específicos de un derecho protector de los inversionistas, que se blinda tanto en el espacio nacional, como en instancias internacionales y globales. De otra parte, se trata de dilucidar los impactos de estos procesos sobre la situación de los DESCA, así como de contribuir a concebir respuestas desde abajo, en defensa de esos derechos, teniendo en cuenta las opciones que brinda el sistema internacional y global de administración de justicia, como la proyección de instancias y mecanismos alternativos.

  • Producción del territorio y (nuevas) conflictividades

    Producción del territorio y (nuevas) conflictividades

    El campo tiene como propósito la elaboración de una mirada institucional acerca de las tendencias recientes de la producción del territorio, considerando sus impactos sobre la situación de los DESCA. Durante la última década la cuestión de la tierra y territorio ha adquirido un lugar central en nuestro país. La tendencia histórica de la acumulación no sólo ha redefinido de manera significativa el modelo económico con la consolidación de un proyecto político económico basado en la explotación intensiva de los recursos naturales, en la producción de agro-combustibles, y la inserción profunda en las dinámicas transnacionales de la financiarización; también se ha acompañado de nuevas configuraciones autoritarias, criminales y mafiosas del régimen político. Igualmente se ha sustentado en una profunda reorganización y en un alistamiento violento del territorio, basado en el ejercicio de la violencia estatal y paramilitar, en el desplazamiento forzado y el despojo, conducente a la generación de nuevas dinámicas de intensificación y de expansión geográfica del proyecto de acumulación. Casi la mitad del territorio colombiano está concebida como fuente de valorización de las inversiones de poderosas empresas transnacionales y de grupo económicos locales.

    Todo indica que en los años venideros asistiremos a una exacerbación de los conflictos por la tierra y el territorio, y a una continua y agudizada vulneración de los derechos humanos, en general, y de los DESCA en particular. Las políticas gubernamentales de restitución de tierras y de reparación de víctimas, al Plan Nacional de Desarrollo, el proyecto de ley general agraria y de desarrollo rural, así como otros marcos normativos, demuestran un encuadre y reforzamiento de la estrategia de acumulación señalada. La caracterización de dichos procesos, el análisis crítico de las políticas gubernamentales y la concepción de escenarios de respuesta frente a las vulneraciones de los derechos humanos constituyen preocupaciones principales de este campo de acción.

  • Derechos humanos integrales y políticas públicas

    Derechos humanos integrales y políticas públicas

    El campo está pensado como un mecanismo de respuesta institucional frente a las graves violaciones de los derechos que afectan a mujeres, niños, niñas, jóvenes, grupos étnicos y campesinos, producidas por la guerra, la pobreza, el modelo económico y el orden de “democracia neoliberal”.

    Aunque el discurso de los derechos humanos fue incorporado durante la década anterior en las agendas del movimiento popular, las demandas sociales basadas en derechos se han encontrado con dos fuertes obstáculos: por un lado, la tendencia hacia formas autoritarias del Estado; y, por el otro, las reformas neoliberales que han restringido las posibilidades del bienestar colectivo. En ese sentido, el campo de acción representa una respuesta a las tendencias conservadoras que restringen las responsabilidades públicas frente al cumplimiento de los derechos. La exigibilidad de los derechos humanos integrales – desde la perspectiva del análisis, monitoreo, cabildeo e impulso de políticas públicas– se vuelve relevante. Las políticas públicas entendidas como los instrumentos a través de los cuales se realizan los derechos, son un campo para las luchas sociales y para el fortalecimiento de ciudadanías sociales capaces de promover nuevas realidades democráticas.

    De manera específica, el campo se ocupa de las posibilidades y límites ofrecidos por los diseños institucionales en materia de planeación y presupuesto, así como de la promoción de formas de participación y autogestión democráticas, tendientes a la materialización de los derechos humanos, en general, y de los DESCA en participar.

  • Comunidades étnicas, propiedad y desarrollo

    Comunidades étnicas, propiedad y desarrollo

    El principio constitucional de reconocimiento y protección de la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana, el multiculturalismo establecido en la Carta Política, es entendido por algunos actores y sectores como la dominación o prevalencia de una forma de entender y relacionarse con el mundo, la que está orientada a la apropiación y explotación individual de todo lo susceptible de ser apropiado y explotado, sobre otras formas que se construyen a partir de lógicas distintas, como el entendimiento de una pertenencia mutua entre humano y naturaleza, propio de las comunidades étnicas. Lo anterior es notorio a la hora de abordar aspectos como la propiedad y el desarrollo.

    Ha indicado la Corte Constitucional (Sent. T-380/93) que la Carta del 91 no acoge un determinado modelo económico, sino que admite diversos sistemas, como la economía capitalista y la economía de subsistencia de las comunidades étnicas, gracias al reconocimiento de la diversidad cultural. A pesar de lo señalado, es claro que existe un modelo dominante y que el reconocimiento al multiculturalismo se da siempre y cuando este no ponga en duda, altere o contradiga el modelo económico hegemónico, esto es, existe desde instancias del poder político, económico e institucional, un reconocimiento y protección de la diversidad bajo la subsunción e incorporación en la totalidad dominadora, soportado en el ocultamiento y la exclusión del otro.

    Ejemplo de lo anterior se presenta cuando los abogados de las empresas afirman que la demanda y reivindicación de los derechos de las comunidades étnicas “impactan negativamente iniciativas de inversión o proyectos que traen progreso para regiones, departamentos y el país”, tal situación se dio recientemente en zona rural del departamento de Antioquia y tuvo como protagonista un consejo comunitario. También se puede ver cuando el juez constitucional ordena la capacitación a integrantes de grupos indígenas y de afrocolombianos, “que toda su vida se han dedicado a la minería artesanal o tradicional”, para que sus actividades sean más competitivas y productivas, y se efectúen “de tal suerte que [contribuyan] a extraer los minerales bajo parámetros técnicos, ambientales, económicos, laborales y sociales adecuados”, esto es, bajo los parámetros industriales (Sent. T-438/15), no bajo los propios que no contribuyen al desarrollo.

    Así como el modelo económico y la orientación del desarrollo no se ponen en duda, la supremacía del derecho de propiedad tampoco. Una prueba de ello se vio en el debate presidencial Encuentro con el Pacífico, en el que el candidato Germán Vargas Lleras aseguró ser respetuoso con las etnias, valorar y reconocer los saberes ancestrales, y a renglón seguido indicó: “pero no puede seguir en entredicho el tema de la propiedad privada en Colombia”. Respeto, valoración y reconocimiento de las etnias, pero subordinadas al Derecho Privado y su idea de propiedad, esto es, la tierra como objeto de disposición, apropiación, uso y abuso. La afirmación no debe verse como la de quien fuera un candidato al primer cargo, sino de alguien que ha estado en el poder, direccionado instituciones estatales, y legislado, por tanto, esta muestra una tendencia presente en el establecimiento orientada a desconocer la importancia de la tierra y el territorio para las comunidades étnicas.

    Frente a este tipo de lecturas, cuatro aspectos deben ser recordados: (i) la especial relación de los grupos étnicos con su territorio parte de la pertenencia mutua de los pueblos a sus tierras y de estas a esos pueblos, siendo este el fundamento esencial del derecho al territorio colectivo, previo a cualquier reconocimiento estatal; (ii) el territorio de las comunidades étnicas no se agota ni puede entenderse bajo los parámetros propios del Derecho Civil, por lo que un título de propiedad colectiva no delimita el territorio de una comunidad, en tanto este es un concepto fundamentalmente cultural; (iii) la propiedad colectiva del territorio de las comunidades étnicas presenta el carácter de imprescriptible, inalienable e inembargable, y, (iv) el Derecho Constitucional, al igual que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, protegen tanto a las comunidades que cuentan con un título estatal, como a las que no lo han obtenido.  

    Las consideraciones expuestas frente a modelo económico, desarrollo y propiedad, apuntan a generar reflexiones que permitan la materialización del multiculturalismo constitucional, y entendimientos adecuados y amplios de este. Es imperativo destacar que se debe trascender la conexión que se instituyó entre propiedad privada individual y derechos humanos, que llevó a que en muchos casos la primera se ubique por encima y determine los últimos. Para esa superación, es importante entender, respetar, proteger y garantizar la interdependencia entre territorio, autonomía, subsistencia y cultura presente en los grupos étnicos.

  • Las Bifurcaciones del Orden

    Las Bifurcaciones del Orden

    No. 35.
    LAS BIFURCACIONES DEL ORDEN

  • Beyond Law

    BEYOND LAW

    Beyond Law es la versión en lengua inglesa de nuestra Revista “El Otro Derecho”. Su objetivo llevar los debates socio-jurídicos críticos de América Latina y El Caribe a las comunidades académicas y a las organizaciones sociales y políticas de Estados Unidos, Canadá y Europa.

  • Textos de Aquí y Ahora

    TEXTOS DE AQUÍ Y AHORA

    Beyond Law es la versión en lengua inglesa de nuestra Revista “El Otro Derecho”. Su objetivo llevar los debates socio-jurídicos críticos de América Latina y El Caribe a las comunidades académicas y a las organizaciones sociales y políticas de Estados Unidos, Canadá y Europa.

  • En Clave Sur

    EN CLAVE DE SUR

    La producción colectiva de conocimiento desde y para los movimientos sociales ha sido uno de los ejercicios teóricos y políticos más destacados de ILSA. Esta colección de materiales pedagógicos ha sido el resultado de la experiencia de educación popular e investigación acción participativa que ha desarrollado ILSA en las últimas dos décadas. La colección aporta un enfoque de lectura identitaria e interculural de los derechos sociales y colectivos, cuyo propósito es aportar herramientas para su exigibilidad y para la acción política de las organizaciones sociales indígenas, afrocolombianas, de mujeres, campesinas, ambientalistas, etc.

  • Útiles para Conocer y Actuar

    ÚTILES PARA CONOCER Y ACTUAR

    La producción colectiva de conocimiento desde y para los movimientos sociales ha sido uno de los ejercicios teóricos y políticos más destacados de ILSA. Esta colección de materiales pedagógicos ha sido el resultado de la experiencia de educación popular e investigación acción participativa que ha desarrollado ILSA en las últimas dos décadas. La colección aporta un enfoque de lectura identitaria e interculural de los derechos sociales y colectivos, cuyo propósito es aportar herramientas para su exigibilidad y para la acción política de las organizaciones sociales indígenas, afrocolombianas, de mujeres, campesinas, ambientalistas, etc.